Alcoa estudia una batería de flujo de vanadio de 50 a 80 MW para su refinería de alúmina en Australia
Alcoa estudia el uso de una batería de flujo de vanadio de larga duración en su refinería de alúmina en Australia Occidental. La compañía ha firmado un memorando de entendimiento con Australian Vanadium Limited (AVL) y su filial de almacenamiento VSUN Energy para evaluar durante 18 meses la viabilidad técnica y económica de un sistema de entre 50 y 80 megavatios (MW) con una autonomía de 6 a 8 horas, o mayor. De prosperar, sería una de las mayores aplicaciones industriales conocidas para esta tecnología, que compite en coste con las baterías de iones de litio y ofrece ventajas de seguridad en entornos industriales.

Un memorando para explorar 18 meses de ingeniería y costes
El acuerdo, anunciado por AVL, contempla que la empresa australiana y su filial asuman la mayor parte del trabajo durante el estudio: diseño del sistema de baterías, especificaciones técnicas, estimación de costes, análisis del suministro de electrolito de vanadio, desarrollo de opciones de financiación y evaluación de posibles ayudas públicas.
El sistema que se analizará tendría una potencia de entre 50 y 80 MW y una duración de almacenamiento de 6 a 8 horas, o incluso superior. La refinería de alúmina de Alcoa en Australia Occidental es una de las principales operaciones de la compañía en la región, y el almacenamiento de larga duración podría mejorar la flexibilidad operativa, recortar la factura energética y contribuir a los objetivos de descarbonización, según los promotores.
Por qué el vanadio compite con el litio en la industria
AVL presentó en la conferencia Diggers and Dealers de Kalgoorlie las características que diferencian a las baterías de flujo de vanadio de las de iones de litio. Entre ellas, el almacenamiento de larga duración, la ausencia de riesgo de fuga térmica, la degradación mínima y la posibilidad de descargar el 100% de su capacidad. Este perfil de seguridad las hace especialmente atractivas para sectores como la gran industria, los centros de datos, las explotaciones mineras remotas y las regiones con climas cálidos, donde el litio se considera un riesgo de incendio elevado.
Las baterías de flujo de vanadio, también conocidas como VRFB, usan un electrolito líquido que permite ciclos de carga y descarga prácticamente ilimitados y una vida útil superior a 25 años. El anuncio de Alcoa llega después de que AVL compita por un contrato del gobierno de Australia Occidental para suministrar una batería de 50 MW y 500 MWh para la ciudad minera de Kalgoorlie, con el objetivo de reforzar la red eléctrica local e impulsar la minería del vanadio en el estado.
Una oportunidad para demostrar el valor industrial del vanadio
El director ejecutivo de AVL, Graham Arvidson, aseguró que el memorando con Alcoa "representa una importante oportunidad para demostrar el valor de las baterías de flujo de vanadio en aplicaciones industriales a gran escala", y añadió que "el almacenamiento de energía de larga duración desempeñará un papel fundamental para hacer posible la electrificación industrial y aumentar el aprovechamiento de las energías renovables".
El acuerdo se produce cuando las tecnologías de almacenamiento alternativas al ion litio ganan protagonismo, y supone la primera vez que el electrolito de vanadio de AVL se usa en una batería de flujo en funcionamiento. Para Alcoa, el estudio permitirá evaluar cómo el almacenamiento de larga duración afecta a la operación de una gran refinería, una instalación de alto consumo energético donde cada hora de respaldo cuenta.



