electricidad

España exigirá un 80% de renovables por hora a los centros de datos: la red, el verdadero reto

La propuesta del Gobierno español para que los centros de datos se abastezcan con un 80% de energías renovables en cada hora de funcionamiento, en lugar de una media anual, introduce una de las obligaciones más estrictas de Europa. Pero la ambición climática choca con una red eléctrica que aún no está preparada para gestionar la variabilidad renovable ni el crecimiento de la demanda impulsada por la IA.

Fotografía que ilustra la noticia: España exigirá un 80% de renovables por hora a los centros de datos: la red, el verdadero reto
(elperiodicodelaenergia.com)

Una exigencia pionera con implicaciones para la red

Según un análisis publicado por El Periódico de la Energía, firmado por Taco Engelaar, vicepresidente sénior de Neara, la última propuesta del Ejecutivo español lleva la apuesta renovable "demasiado lejos para la red eléctrica actual". Exigir que las renovables cubran el 80% de la electricidad de un centro de datos en cada una de las horas de funcionamiento, en lugar de calcular la media anual, podría convertir a España en el país con la obligación más estricta del continente.

La medida, además de contribuir a los objetivos de cero emisiones netas, podría servir como filtro para descartar los llamados centros de datos 'fantasma' y agilizar las colas de conexión. En el Reino Unido, los promotores ya se enfrentan a elevadas 'tarifas de compromiso' iniciales con el mismo propósito: garantizar que solo queden proyectos serios.

España, con más de 50 GW de capacidad solar, un suministro energético estable y autónomo, y una alta disponibilidad de terrenos listos para su desarrollo, puede permitirse ser más selectiva que la mayoría a la hora de aceptar propuestas de centros de datos. Pero el texto advierte de que la capacidad de generación no es lo mismo que la preparación y el estado de la red eléctrica.

La red no ha seguido el ritmo de las renovables

La infraestructura de transmisión no ha evolucionado al mismo ritmo que la generación renovable en los últimos años. La red eléctrica no se ha adaptado para gestionar de forma fiable los aumentos de demanda y la variabilidad, ni para transportar la energía renovable a la velocidad y escala que exigen los niveles actuales de consumo. Esto es especialmente crítico porque la generación renovable se concentra en zonas rurales, a cientos de kilómetros de los clusters industriales donde se ubican los centros de datos, como Madrid.

Los operadores de red, además, carecen de la visibilidad necesaria para gestionar de forma fiable este suministro renovable a la escala propuesta. Para subsanar esta carencia, el artículo señala que será necesario adaptar toda la infraestructura energética del país: reparar o reemplazar activos obsoletos, construir nuevas líneas de transmisión y aumentar el almacenamiento en baterías. En Europa, la aprobación de líneas de transmisión puede tardar hasta diecisiete años, lo que supone un riesgo de retrasos que podrían ralentizar el desarrollo de nuevos centros de datos o, en el peor de los casos, ahuyentar la inversión.

El precedente del apagón de abril de 2025

La advertencia no es teórica. En abril de 2025, cincuenta millones de personas en la Península Ibérica sufrieron "el apagón más grave del sistema eléctrico europeo en más de 20 años, y el primero de este tipo en la historia". La energía solar cubría aproximadamente el 59% de la demanda energética del país, y había pocas centrales convencionales en funcionamiento para absorber el aumento de tensión. La elevada proporción de inversores solares amplificó los picos, y los operadores, sin visibilidad previa sobre el riesgo, no pudieron evitar las desconexiones en cadena.

El artículo recuerda que las estimaciones de muertes relacionadas con ese apagón alcanzan cifras de tres dígitos. "Si impulsamos la creación de más centros de datos alimentados con energías renovables sin asegurarnos de que la infraestructura subyacente esté preparada, corremos el riesgo de que se repita este incidente", advierte Engelaar.

La presión sobre la red aumentará exponencialmente en los momentos de baja generación, especialmente porque los centros de datos, cuyo tamaño crece exponencialmente, añaden cargas enormes y casi constantes, muy sensibles a las interrupciones, sin margen de error cuando el sistema se encuentra en su momento más frágil.

Costes para los operadores y riesgo de fuga de inversión

El seguimiento por horas de las condiciones de compra de energía limita la flexibilidad de los operadores, que actualmente promedian el uso de renovables a lo largo del año y equilibran con combustibles fósiles cuando es necesario. Es probable que muchos tengan que construir sus propias instalaciones de generación renovable para cumplir el objetivo, lo que aumentará considerablemente el coste de los proyectos en España y supondrá un riesgo de que los inversores se retiren.

El artículo matiza que esta exigencia podría ser intencionada para descartar 'inversiones fantasma', pero también podría ahuyentar a promotores auténticos. La Comunidad de Madrid ya ha mostrado su rechazo al decreto de centros de datos del Gobierno, argumentando que la saturación de la red no debe resolverse limitando inversiones, sino reforzando las infraestructuras eléctricas.

La solución: almacenamiento y visibilidad en tiempo real

Para que las ambiciones españolas sean viables, el artículo plantea tres líneas de actuación. En primer lugar, invertir en infraestructuras capaces de gestionar las nuevas cargas variables, con el almacenamiento en baterías como pieza esencial para garantizar un acceso estable a la energía cuando la generación solar o eólica disminuya. En segundo lugar, reforzar la infraestructura de transmisión —torres de alta tensión, transformadores y subestaciones— para transportar los gigavatios desde Extremadura y Aragón hasta los centros de demanda.

En tercer lugar, los operadores necesitan una visibilidad clara y en tiempo real de la red, especialmente si España quiere medir el uso de renovables con precisión por hora. El artículo defiende la modelización digital exhaustiva, a nivel del terreno y de gran precisión, como la herramienta para proporcionar esa visibilidad. Engelaar, que trabaja en Neara, destaca que su tecnología se ha utilizado para modelar 15 millones de activos repartidos en 3 millones de km de infraestructuras en todo el mundo. En el Reino Unido, el modelo reveló que la mayor parte de la red estaba infrautilizada y tenía capacidad para transportar más electricidad.

"Si imponemos un nuevo aumento de las energías renovables sin invertir en una mayor visibilidad y resiliencia, las ambiciones de España superarán la capacidad de transporte de su red eléctrica", concluye el artículo, que subraya que, con los cambios adecuados, el país podría aprovechar su liderazgo renovable para convertirse también en líder en inteligencia artificial.