La petroquímica mundial entra en una nueva era con exceso de capacidad y rentabilidad muy por debajo de los mercados, según IEEFA
La industria petroquímica mundial acumula una década de rentabilidad muy inferior a la de los mercados bursátiles y afronta un futuro marcado por el exceso de capacidad, la desaceleración de la demanda en China y los riesgos legales asociados a los microplásticos. Así lo advierte el Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA) en su último informe, que pide a los inversores institucionales "actuar con prudencia" ante cualquier exposición al sector.

Una década de rentabilidad mediocre
Entre 2016 y 2026, la industria petroquímica registró una rentabilidad anualizada del 7,05 %, muy por debajo del 12,30 % que obtuvieron los mercados bursátiles mundiales en su conjunto. El retroceso sostenido de las cotizaciones apunta a una tendencia bajista prolongada, según el informe del IEEFA.
El origen del desequilibrio se encuentra a principios de la década de 2010, cuando la innovación tecnológica en Estados Unidos abrió la puerta a nuevas instalaciones petroquímicas en Norteamérica capaces de producir a bajo coste. Esa ventaja inicial se diluyó cuando los principales productores de otros países intensificaron también sus inversiones y ampliaron sus instalaciones, lo que desembocó en un prolongado periodo de debilidad del mercado.
Las cinco presiones que lastran al sector
El informe identifica varios factores de riesgo que seguirán condicionando las perspectivas del sector. El primero es la desaceleración de la demanda en China, donde los cambios demográficos y económicos están frenando el crecimiento de uno de los principales mercados mundiales de productos petroquímicos.
A ello se suman la incertidumbre comercial y las alteraciones en las políticas que afectan a las industrias cíclicas; la competencia de las materias primas de origen biológico, que incluso en volúmenes modestos pueden presionar precios y márgenes en un contexto de demanda débil; y la expansión del reciclaje, que apunta a un estrechamiento de los márgenes de los fabricantes de productos químicos.
El riesgo legal de los microplásticos
El quinto factor de riesgo destacado por el IEEFA es el legal: persiste la posibilidad de que nuevas evidencias científicas y médicas establezcan vínculos entre los microplásticos y problemas de salud y medioambientales, lo que podría dar lugar a reclamaciones judiciales por daños y perjuicios.
Dan Cohn, analista de financiación energética del IEEFA y autor del informe, resume el momento: "Estamos entrando en una nueva era, en la que es poco probable que el futuro de la industria se parezca a su pasado". El analista recomienda a los inversores institucionales "aplicar criterios de evaluación conservadores ante cualquier posible inversión en el sector petroquímico" y estudiar alternativas para proteger sus carteras frente a nuevas pérdidas de valor.
Contexto: la sobreinversión como origen
El informe del IEEFA sitúa el origen del problema en la sobreinversión iniciada hace más de una década. A principios de los años 2010, la innovación tecnológica en Estados Unidos abrió la puerta a nuevas instalaciones capaces de producir a bajo coste, lo que disparó la capacidad de producción de productos químicos básicos y polímeros. Sin embargo, la ventaja competitiva se diluyó cuando los principales productores de otros países respondieron con sus propias ampliaciones, generando un exceso de oferta que ha desembocado en un prolongado periodo de debilidad del mercado.
Este exceso de capacidad, unido a unas perspectivas de demanda desfavorables, seguirá lastrando al sector y a sus inversores, según el IEEFA. El informe subraya que "las perspectivas desfavorables de la demanda y el importante exceso de capacidad seguirán lastrando al sector y a sus inversores", y advierte de que la combinación de estos factores estructurales con los riesgos geopolíticos y regulatorios podría prolongar la tendencia bajista.



