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Alemania estudia dejar devolver concesiones eólicas marinas de 2023 y 2024 tras el pago de 12.600 millones

El Ministerio de Economía alemán estudia ofrecer a los promotores de eólica marina la posibilidad de devolver las concesiones que obtuvieron en 2023 y 2024, cuando se comprometieron a pagar miles de millones de euros, pero de las que ahora quieren retirarse. La medida, según ha adelantado Tagesspiegel Background, se articularía como una opción excepcional, ordenada y limitada en el tiempo.

Fotografía que ilustra la noticia: Alemania estudia dejar devolver concesiones eólicas marinas de 2023 y 2024 tras el pago de 12.600 millones
(elperiodicodelaenergia.com)

Una salida limitada a concesiones sin evaluación centralizada

La opción que estudia el Ministerio de Economía se aplicaría, según un portavoz citado por Tagesspiegel Background, a las áreas marinas adjudicadas en 2023 y 2024 que no fueron objeto de una evaluación preliminar centralizada. La mecánica permitiría a los titulares devolver los derechos por los que pagaron, aunque no se han detallado aún las condiciones económicas de esa renuncia.

El grueso del dinero en juego lo pusieron TotalEnergies y BP en las subastas de mediados de 2023. Ambas petroleras se comprometieron a pagar de forma conjunta 12.600 millones de euros por el derecho a construir parques eólicos en el mar del Norte y el mar Báltico, frente a las costas alemanas. Según las informaciones recogidas por la fuente, ambas compañías han intentado posteriormente desvincularse de estos compromisos, alegando problemas de conexión a la red eléctrica y el deterioro de las condiciones económicas del proyecto.

Subastas especiales y exclusión de los actuales titulares

La asociación de energía eólica marina BWO y la patronal energética BDEW llevan tiempo reclamando que estas áreas se vuelvan a sacar a concurso. El Ministerio de Economía rechazó inicialmente esa propuesta, pero ahora estudia reintroducirlas en el mercado mediante lo que denomina subastas especiales.

En esos nuevos procesos quedarían excluidos los titulares actuales de las concesiones. Además, tendrían que abonar penalizaciones a los operadores de los sistemas de transmisión eléctrica, los dueños de la red que deben conectar y evacuar la generación. El objetivo declarado de la operación, según la fuente, es garantizar que las devoluciones y reasignaciones sigan siendo una excepción y no se conviertan en la norma.

Del frenesí de 2023 a la subasta desierta de 2025

El clima del negocio eólico marino alemán ha dado un giro completo en pocos años. En las subastas de 2023, los participantes estaban dispuestos a desembolsar miles de millones por desarrollar nuevos proyectos, con TotalEnergies y BP como protagonistas. En contraste, la convocatoria celebrada en 2025 quedó desierta por primera vez, sin que se presentara ninguna oferta.

Ese cambio de ciclo ha llevado al Parlamento alemán a debatir una reforma de la Ley de Energía Eólica Marina. El objetivo, según informó Handelsblatt, es mejorar las condiciones del sector mediante una asignación más eficiente de las áreas y un mejor aprovechamiento de las infraestructuras de conexión a la red. «Lo importante no es la capacidad que se saque a subasta, sino que los parques eólicos lleguen a construirse», señaló el diario citando fuentes ministeriales.

El texto de la reforma presentado por el Gobierno en agosto establecía, sin embargo, que en aquel momento no se contemplaba la devolución unilateral de concesiones ya adjudicadas. La nueva posición del ministerio supone un giro respecto a esa postura inicial.

Un objetivo de 70 GW a la vista con 11 GW instalados

Alemania mantiene su objetivo de elevar la capacidad eólica marina hasta al menos 70 gigavatios (GW) en 2045. A mediados de 2026, según los datos que maneja la fuente, el país contaba con cerca de 11 GW de potencia instalada, un avance relevante pero todavía lejos de la meta.

En el primer semestre de 2026, las energías renovables cubrieron un porcentaje récord del 58 % del consumo eléctrico del país. La eólica marina contribuyó ese año con alrededor del 6 % de la generación eléctrica total. El crecimiento de esta tecnología aparece, por tanto, como uno de los motores de la descarbonización del sistema alemán, lo que explica la preocupación del Gobierno por desatascar proyectos que ya tienen área concedida pero que sus titulares ya no quieren construir.