Arabia Saudí reduce su producción de petróleo a mínimos de 1990 mientras los hutíes atacan su oleoducto clave
Arabia Saudí, el que fuera mayor productor de petróleo del planeta, ha visto caer su extracción de crudo hasta los 6,238 millones de barriles diarios, el nivel más bajo desde 1990, según ha informado el propio reino. El desplome coincide con los ataques de los hutíes de Yemen contra el oleoducto Este-Oeste, la infraestructura que permite a Riad exportar su crudo esquivando el Estrecho de Ormuz.

Una caída que desequilibra el mercado
La producción saudí se ha desplomado hasta los 6,238 millones de barriles diarios, una cifra que no se registraba desde 1990, según los datos reportados por el reino. La reducción de la oferta en un mercado ya tensionado ha llevado el precio del petróleo hasta los 107 dólares por barril y en tendencia alcista.
Este retroceso agrava el desequilibrio entre la oferta y la demanda global de crudo en un momento en el que los mercados energéticos ya mostraban signos de estrés. La caída de la producción saudí elimina del mercado una cantidad significativa de barriles que hasta ahora ayudaban a cubrir la demanda mundial.
El impacto no se limita al crudo: el diésel ya está en precios récord en Estados Unidos y varios países podrían enfrentar problemas de suministro en los próximos meses si continúa la reducción del tráfico de barcos por el Estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más transitadas del planeta.
El oleoducto Este-Oeste, en el punto de mira
Los hutíes de Yemen han atacado directamente el oleoducto Este-Oeste, situado en el desierto al sureste de Medina. Esta infraestructura es la única vía que tenía Arabia Saudí para vender su petróleo sin depender del Estrecho de Ormuz, un paso marítimo estratégico que los rebeldes yemeníes han amenazado repetidamente.
El ataque deja al reino sin alternativas para exportar su crudo por una ruta que evite la zona de conflicto. La infraestructura dañada era considerada un activo crítico para la seguridad energética saudí, precisamente por su capacidad de sortear el estrecho.
La situación en Oriente Medio sigue deteriorándose. Cuanto más se prolonga un conflicto bélico de estas características, mayores son las consecuencias sobre la infraestructura energética y los flujos de suministro, y en el caso del petróleo el impacto es inmediato.
Sin respaldo de Estados Unidos
El príncipe heredero Mohammed Bin Salman ha solicitado ayuda en un par de ocasiones al presidente estadounidense, Donald Trump, para que Estados Unidos ataque las posiciones de los hutíes. Según información publicada por Axios, la Casa Blanca ha preferido no conceder dicha asistencia militar al reino saudí.
La negativa estadounidense deja a Arabia Saudí sin el respaldo que buscaba para proteger sus infraestructuras petroleras frente a los ataques de los rebeldes yemeníes, que están haciendo daño en las rutas marítimas y terrestres por las que circula el crudo.
La ausencia de una respuesta militar contundente permite a los hutíes continuar sus operaciones contra instalaciones saudíes, lo que prolonga la incertidumbre sobre la capacidad del reino para mantener sus niveles de exportación en las próximas semanas.



