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El 66% de las empresas energéticas ve en la falta de ingenieros el principal freno al superciclo de infraestructuras, según Capgemini

La industria energética afronta el mayor ciclo de expansión de infraestructuras de su historia con un cambio de paradigma: el capital ya no es el cuello de botella. Un informe de Capgemini Engineering, presentado por su directora general Eva Cesteros, sitúa la capacidad de ejecución, lastrada por la escasez de ingenieros y las cadenas de suministro, como la nueva barrera crítica del sector.

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(elperiodicodelaenergia.com)

La financiación deja de ser el límite y emerge la barrera de la ejecución

Durante décadas, la viabilidad de un proyecto de infraestructura energética dependía de asegurar el capital. El contexto actual ha invertido esa lógica. El informe Energy and Utilities Engineering Pulse 2026, elaborado por Capgemini, constata que el sector vive uno de los mayores ciclos de expansión de su historia, impulsado por la electrificación, la seguridad de suministro y la demanda de centros de datos e inteligencia artificial.

El problema ya no es movilizar inversión, sino ejecutar el volumen de proyectos con la agilidad que exige el mercado. El análisis señala que el 68% de los líderes del sector identifica las limitaciones de la cadena de suministro como un gran obstáculo, y un 66% apunta al reto de escalar la capacidad de los equipos técnicos al ritmo de la demanda. La escasez de ingenieros y perfiles técnicos se convierte así en un freno tan determinante como lo fue antaño la falta de financiación.

La paradoja de la IA: expectativas altas, adopción real del 24%

La inteligencia artificial se dibuja como la herramienta clave para superar ese cuello de botella, pero el informe revela una brecha entre expectativa y uso real. El 75% de los directivos prevé que la IA transforme drásticamente el mantenimiento de activos en los próximos dos o tres años, y el 69% confía en que revolucione la gestión documental y el cumplimiento normativo, automatizando procesos burocráticos que hoy retrasan meses el despliegue de infraestructuras.

Sin embargo, solo el 24% de las compañías de energía y utilities utiliza actualmente IA de forma real en sus áreas de ingeniería e I+D. La tecnología, advierte el informe, no corrige modelos de trabajo obsoletos por sí sola: requiere el paso de proyectos piloto a implantación a escala para absorber los picos de actividad del superciclo.

Del escalado estático a las redes globales de ingeniería

Frente a esta barrera, las organizaciones líderes están abandonando el modelo de escalar estructuras estáticas y se apoyan en ecosistemas colaborativos. El 78% de las empresas ya externaliza tareas específicas de ingeniería, y el 73% está creando Centros de Excelencia internacionales en red. El objetivo es descentralizar el diseño y la analítica de datos para que los equipos locales se centren en la ejecución crítica, la seguridad y las operaciones sobre el terreno.

El informe pone como ejemplo de estas eficiencias el caso de EDP Redes España, donde la combinación de IA y visión por ordenador redujo el tiempo de inspección de su red eléctrica de un año a un mes, mejorando a la vez la detección de defectos. La capacidad de anticipación sustituye a la reacción tardía y a las miles de horas dedicadas a tareas manuales.

Un cambio de paradigma en plena expansión de la red

El análisis de Capgemini llega en un momento de presión máxima sobre las redes de distribución y transporte. La demanda de los centros de datos y la electrificación del transporte y la industria exigen ampliar la capacidad de la red a un ritmo sin precedentes, en un contexto donde los plazos de conexión se han convertido en un problema estratégico.

El informe concluye que el futuro de la transición energética pasa por organizaciones capaces de multiplicar su productividad. En este escenario, la IA y los nuevos modelos globales de ingeniería no son una opción de modernización, sino la vía para que cada euro invertido en el superciclo se traduzca en realidad operativa. El texto es un artículo de opinión firmado por Eva Cesteros, directora general de Capgemini Engineering, y recoge los datos del informe de la consultora.