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El peso de la potencia en la factura de la luz sube 17 puntos en tres años: ya roza el 46% del recibo mientras cae el coste de la energía

El peso del término fijo en la factura eléctrica de un consumidor tipo ha pasado del 28,9% en enero de 2023 al 45,6% en junio de 2026, según un análisis de Hello Watt. En paralelo, la OCU calcula que un 34% de los hogares analizados tiene más potencia contratada de la necesaria. El aumento no se debe a un encarecimiento de la luz, sino a que el coste de la energía ha caído un 35% mientras el de la potencia sube un 28%.

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(elperiodicodelaenergia.com)

La factura baja, pero la potencia gana peso: los datos que explican el cambio

La evolución del recibo eléctrico en los últimos tres años presenta una aparente paradoja. Según el análisis de Hello Watt, el recibo mensual del consumidor tipo analizado ha pasado de 62,18 euros en enero de 2023 a 52,36 euros en junio de 2026, lo que supone un descenso del 16%. Sin embargo, la composición de esa factura ha cambiado de forma notable. El coste de la energía consumida ha caído un 35%, desde los 43,51 euros mensuales hasta los 28,49 euros, mientras que el importe correspondiente a la potencia contratada ha aumentado un 28%, de 18,67 a 23,88 euros al mes.

El resultado es que el término fijo asociado a la potencia ha pasado de representar el 28,9% de la factura en enero de 2023 al 45,6% en junio de 2026. No es que la potencia haya provocado un encarecimiento de la electricidad. Lo que ocurre es que el coste de la energía ha descendido mucho más que el de la potencia y, como consecuencia, el componente fijo gana peso dentro del total. La tendencia ha sido constante: el porcentaje subió al 33% en junio de 2023, al 39% en enero de 2024, al 44% en junio de ese año, y tras unos meses de ligero retroceso en 2025, alcanzó el 45% en enero de 2026 y el 46% en junio.

Esta evolución tiene especial importancia para las viviendas con poco uso. Una segunda residencia, por ejemplo, puede permanecer vacía gran parte del año y consumir muy poca electricidad, pero sigue soportando el coste asociado a la potencia contratada. En estos casos, reducir el consumo no permite rebajar en la misma medida la factura si no se revisa también la potencia. Hello Watt señala a las segundas residencias y viviendas de uso ocasional como los perfiles más afectados por el creciente peso del término fijo.

Un tercio de los hogares podría pagar de más por su potencia: el análisis de la OCU

La OCU ha analizado casi 10.000 facturas de hogares del mercado libre correspondientes al periodo comprendido entre octubre de 2025 y marzo de 2026. Su conclusión es que un 34% de los consumidores incluidos en la muestra tenía contratada más potencia de la que necesitaba. Según sus cálculos, ajustar esa potencia a las necesidades reales permitiría a esos hogares reducir su factura en una media de 88 euros al año.

El dato no significa que un tercio de todos los hogares españoles esté pagando 88 euros de más. El porcentaje y el ahorro proceden de la muestra analizada por la OCU. Sí apunta, sin embargo, a un margen de ahorro que puede pasar desapercibido: pagar por una determinada capacidad de suministro aunque el hogar no llegue a utilizarla. La organización también ha constatado que apenas un 2% de los consumidores incluidos en su estudio tenía contratadas dos potencias diferenciadas, una opción que permite disponer de distintos niveles de capacidad según el periodo horario.

La recomendación que se desprende del análisis es revisar si la potencia contratada se ajusta a las necesidades reales del hogar y, al comparar tarifas, mirar más allá del precio del kilovatio hora. Cuando el término fijo tiene un peso elevado, el precio que se paga por la potencia puede marcar una diferencia importante en el coste final. Para los hogares con poco consumo, la potencia contratada puede acabar representando una parte mucho mayor del coste anual.

Diferencias de hasta 450 euros anuales entre comercializadoras por un mismo consumo

La comparación entre comercializadoras revela diferencias considerables en el coste final de la factura. En su análisis, la OCU calcula que un hogar con un perfil de consumo similar puede llegar a pagar hasta un 57% más al año dependiendo de la compañía. Eso supone diferencias de hasta 450 euros anuales entre determinadas ofertas para un suministro equivalente.

Las divergencias no se limitan a compañías distintas. La OCU también encuentra variaciones entre clientes de una misma comercializadora. En el grupo que concentra al 50% de los clientes de cada compañía, las diferencias anuales pueden alcanzar los 230 euros, mientras que al comparar los casos extremos superan los 400 euros. La organización relaciona estas divergencias con las revisiones de precios y las distintas condiciones de los contratos.

Todo ello hace que el precio del kilovatio hora no sea suficiente para saber si una tarifa es realmente competitiva. Dos hogares con consumos similares pueden acabar pagando cantidades diferentes si tienen contratadas tarifas distintas o si pagan precios diferentes por la potencia. La combinación de ambos análisis dibuja una factura eléctrica que está cambiando de estructura. En el perfil estudiado por Hello Watt, la potencia ha pasado de representar menos de tres de cada diez euros del recibo a acercarse a la mitad en apenas tres años. La principal conclusión no es que la factura se haya encarecido, sino que la relación entre consumo y coste está cambiando: el consumidor paga menos por la electricidad, pero una proporción creciente de ese recibo corresponde a la potencia contratada.