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La reactivación nuclear de Japón avanza, pero la gestión de residuos y los permisos frenan el plan

Japón impulsa la reactivación de su parque nuclear para asegurar electricidad de base, reducir dependencia de combustibles importados y contener los costes energéticos. La generación nuclear alcanzó 101,0 TWh en 2025 y podría subir a 123,3 TWh en 2035, pero la gestión de residuos, la desconfianza social y los largos procesos de aprobación son obstáculos que amenazan el calendario, según un informe de GlobalData.

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(elperiodicodelaenergia.com)

Una recuperación técnica real con barreras pendientes

El análisis de GlobalData, recogido por El Periódico de la Energía, constata que la generación nuclear japonesa se recuperó hasta los 101,0 TWh en 2025 y se prevé que alcance los 123,3 TWh en 2035. Sin embargo, la capacidad instalada se mantiene prácticamente estable hasta 2029, con incrementos solo a partir de 2030-31. Es decir, la mejora inicial procede de recalificar reactores anteriores a 2011 y de aplicar mejoras de seguridad, no de construir nuevas unidades.

Attaurrahman Ojindaram Saibasan, analista de energía en GlobalData, señala que "la recuperación técnica es real: las centrales nucleares existentes de la flota anterior a 2011 están siendo recalificadas y se están implementando mejoras de seguridad". Pero, añade, "la desconfianza de la comunidad, la lentitud en las revisiones de seguridad radiológica y las decisiones pendientes sobre el almacenamiento de residuos siguen siendo barreras importantes".

El informe, titulado 'Tendencias y análisis del mercado eléctrico japonés por capacidad, generación, transmisión, distribución, regulaciones, actores clave y pronóstico hasta 2035', subraya que los procesos de concesión de licencias se extienden durante varios años e implican a múltiples organismos reguladores superpuestos, desde la resistencia sísmica hasta la prevención de explosiones de hidrógeno y la inspección de equipos obsoletos.

El conflicto en Oriente Medio acelera la urgencia

La respuesta japonesa al conflicto entre Israel e Irán ha intensificado la urgencia de su estrategia nuclear. La interrupción de las rutas marítimas de petróleo y gas, especialmente a través del estrecho de Ormuz, ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de las cadenas de suministro mundiales de combustible. Ante esa inestabilidad, la nuclear se presenta como una fuente de electricidad de base más estable y segura a nivel nacional.

El aumento de los precios de los combustibles fósiles, agravado por la incertidumbre en los mercados energéticos de Oriente Medio, ha elevado los costes de la electricidad para hogares e industrias. Frente a ello, los costes comparativamente predecibles de la energía nuclear resultan más atractivos, según el análisis.

Japón ha llegado a plantear que las centrales activas podrían no ser suficientes a partir de 2040 y que el país necesita entre 11 y 14 reactores adicionales. No obstante, persisten los debates sobre el almacenamiento temporal y la ubicación de emplazamientos permanentes para residuos de alta actividad, con una resistencia social que amenaza con alargar aún más los plazos.

Claves para cumplir el objetivo del 20-22% en 2030

GlobalData considera que Japón podría alcanzar su objetivo de una participación nuclear de entre el 20% y el 22% en 2030 si implementa una serie de medidas. Saibasan enumera: "hojas de ruta respaldadas a nivel nacional para la gestión de residuos de alta actividad; programas transparentes para las mejoras de seguridad de los reactores; procesos de autorización que avancen por etapas e incluyan el diálogo con la comunidad; y un mayor apoyo a los diseños de reactores avanzados, como los reactores modulares pequeños (SMR), para distribuir el riesgo".

El analista advierte de que, si estas medidas no se aplican correctamente, la nuclear tendrá dificultades para cumplir su papel y "la energía térmica tendrá que asumir la carga con mayores costos financieros, ambientales y operativos, especialmente en un contexto de volatilidad en los mercados energéticos mundiales e interrupciones en las rutas de suministro".

El caso japonés ilustra la delgada línea entre éxito y fracaso que atraviesan los programas nucleares en economías avanzadas: la voluntad política y la necesidad estratégica chocan con la lentitud regulatoria y la falta de soluciones definitivas para los residuos. Para la industria eléctrica española y europea, el desenlace de esa estrategia condicionará la evolución de los precios mayoristas y la competencia por los suministros de GNL en los próximos años.