renovables

La transición energética española atrae capital extranjero: quién financia los nuevos megavatios

España se ha convertido en el gran laboratorio energético de Europa, pero la pregunta que define el futuro del sector no es solo cuánta renovable se instala, sino quién la financia. Detrás de cada megavatio hay un accionista, un propietario o un prestamista, y cada vez con más frecuencia ese capital viene de fuera.

Fotografía que ilustra la noticia: La transición energética española atrae capital extranjero: quién financia los nuevos megavatios
(elperiodicodelaenergia.com)

Récord de inversión extranjera y nuevos protagonistas

El Financial Times describe a España como "un caso raro entre las economías europeas" por su combinación de reformas laborales, fondos Next Generation y energía a precios competitivos. Solo Dinamarca, Portugal y Países Bajos superan la proporción renovable de España en Europa occidental, lo que en marzo situó el precio de la luz en la mitad que en Alemania, según Ember.

Ese atractivo ya se nota fuera del sector eléctrico: Volkswagen, vía su filial PowerCo, levanta en Valencia una gigafactoría de baterías de 3.000 millones de euros, y la china CATL construye otra planta en el país.

España es ya el segundo país del mundo, tras Hungría, en inversión extranjera greenfield en baterías y vehículo eléctrico, según Bruegel y fDi Markets, que en 2025 contabilizó 707 proyectos greenfield por un valor cercano a los 40.000 millones. El país fue también el quinto del mundo en captación de proyectos de inversión extranjera en tecnología e innovación entre 2019 y 2023, y acumula 300.000 millones de euros invertidos en la última década.

Ese ascenso lo sitúa como el segundo destino europeo de inversión extranjera limpia y la cuarta economía más sostenible del mundo, al borde de convertirse en el nuevo polo industrial verde de Europa, según los propios inversores.

Rotación de activos: las eléctricas venden para reinvertir

Las grandes eléctricas españolas no venden parques renovables por debilidad, sino por estrategia de balance, y el ritmo se ha disparado desde 2024: lo que hace tres años era una operación puntual se ha convertido en el mecanismo por defecto del sector. Acciona Energía, hasta ahora la única gran renovable española que retenía el 100% de sus activos, estudia vender el total o parte de la filial a KKR y Brookfield.

El modelo, conocido como asset-light o rotación de activos (farm-out), consiste en desarrollar una planta, vender una parte o el total a un inversor externo, y reinvertir esa liquidez en la siguiente promoción sin disparar la deuda. Desde Baker McKenzie coinciden en que el balance de esta tendencia es "claramente positivo" desde una perspectiva de mercado, al canalizar hacia España "enormes volúmenes de capital internacional" en un momento de inversiones récord.

Más que una moda pasajera, la interpretan como "una evolución estructural del sector energético" hacia un modelo en el que las utilities actúan cada vez más como desarrolladoras y gestoras industriales, mientras los inversores financieros asumen la propiedad de los activos.

EDP Renováveis aseguró unos 1.100 millones vendiendo activos en 2025 y en agosto de 2026 se desprendió de otros 234 MW en Grecia y Polonia por 370 millones, con España pesando cada vez menos en su negocio.

El mapa del capital: quién compra y con qué modelo

Emiratos Árabes Unidos, vía Masdar (participada por TAQA, Mubadala y ADNOC), es el comprador más agresivo de los últimos dos años, y suma a Endesa (49,99% de una cartera solar de 2 GW por 817 millones de euros, más una segunda operación) y a Repsol. Su estrategia pasa por adquirir plataformas ya consolidadas en mercados maduros como España, en lugar de partir de cero.

Noruega (Norges Bank) combina el 49% de una cartera conjunta de renovables con Iberdrola (2.500 MW en España y Portugal, con Iberdrola al 51% y operando los activos) con la compra directa de plataformas: el estatal Statkraft se ha hecho con Enerfín y la antigua Solarcentury, y cuenta ya con 704 MW propios en España (110 MW fotovoltaicos y el resto eólicos), cifra que se eleva a 1,4 GW si se suma la capacidad de terceros que opera en el país.

Conviene distinguir tres formas de participación del capital extranjero. La primera es el socio accionarial minoritario, que entra en el capital sin desplazar el control: suele adquirir en torno al 50% de una cartera concreta ya construida, como Masdar en Endesa y Repsol. La segunda es el propietario mayoritario o total, como Statkraft con Enerfín. Y la tercera es el prestamista, que financia proyectos sin entrar en el capital.

El capital extranjero no solo compra parques y participaciones en las grandes eléctricas: también entra en el accionariado de las startups energéticas españolas, atraídas por lo que varios fondos describen como el banco de pruebas europeo de la transición. Los fondos, en definitiva, no solo compran activos energéticos, compran también el software y los datos que van a gestionar la energía del futuro.