Los contratos PPA y el almacenamiento mueven 1.000 millones anuales en ahorro para las empresas españolas
La colaboración energética entre empresas (B2B) se consolida como palanca rentable para la transición: un informe de Bain & Company y EDP estima que los contratos de compra a largo plazo de renovables (PPA) y el almacenamiento generarían ahorros de mil millones de euros anuales para los clientes y evitarían más de 5 toneladas métricas de CO2 entre 2024 y 2030. En España, los PPA acapararon en 2025 el 50% del mercado europeo, con 3.900 MW contratados.

El auge de los PPA en España: 3.900 MW contratados y un mercado de 8.000 millones
Las empresas españolas han convertido los contratos de compra de energía a largo plazo (PPA), principalmente solares, en una herramienta estratégica para asegurar suministro estable y limpio. Según el informe 'Powering The B2B Energy Transition', impulsado por EDP y elaborado por Bain & Company, en 2025 España acaparó 3.900 megavatios (MW) de nueva capacidad contratada, lo que representa un tercio de todo el mercado europeo de PPA excluyendo almacenamiento por baterías.
Este dinamismo se traduce en un volumen de negocio estimado de unos 8.000 millones de euros, con una tasa de crecimiento anual del sector del 30%. Entre los suministradores destacan grupos como Iberdrola y Zelestra, mientras que en el lado comprador figuran grandes tecnológicas como Amazon y Apple, además de empresas líderes como Mercadona.
El informe subraya que, pese a la volatilidad de precios y las limitaciones en redes, España sigue siendo uno de los mercados más económicos de Europa para energía limpia. No obstante, advierte de que sin una inversión significativa en redes eléctricas, el país podría enfrentarse a cuellos de botella en la integración de renovables.
Ahorro de 1.000 millones y 100 TWh/año: el impacto económico y ambiental
Las estimaciones recogidas en el informe cifran el ahorro anual para los clientes empresariales en mil millones de euros. A ello se suman unas reducciones de emisiones de aproximadamente 100 teravatios-hora al año (TWh/año) y más de 5 toneladas métricas (Mt) de CO2 evitadas entre 2024 y 2030, gracias a la generación distribuida y los PPA.
Estas cifras reflejan que la colaboración B2B no solo es rentable, sino clave para la transición energética. El informe destaca que más del 50% de los clientes encuestados prioriza la eficiencia y la competitividad en costes, mientras que más del 60% considera a sus proveedores de energía como socios proactivos en el proceso de descarbonización.
La penetración de renovables en España ha aumentado en 25 puntos porcentuales, lo que impacta directamente en la dinámica del mercado mayorista. Al mismo tiempo, la capacidad de almacenamiento se ha multiplicado por 2,5, y la demanda de generación programable ha crecido 1,5 veces. Estos cambios han aumentado la volatilidad intradiaria y los riesgos de restricciones a la generación renovable, lo que refuerza la necesidad de avanzar en redes y almacenamiento.
Tendencias del mercado: del coste al valor añadido y la electrificación térmica
El informe identifica ocho tendencias que configuran el nuevo escenario energético empresarial. Entre ellas, que no existe una única transición energética, sino múltiples procesos avanzando a velocidades distintas, y que la volatilidad es ahora una característica estructural del mercado, impulsada por la recuperación del gas y los cambios en precios.
La inversión en redes eléctricas se perfila como prioritaria: se estima que la UE necesitará aproximadamente 1 billón de euros hasta 2040 para sostener la electrificación. Además, la resiliencia climática y la presión sobre el marco del EU ETS -el sistema de control de emisiones de CO2- se presentan como desafíos crecientes para la industria.
En cuanto a la adopción tecnológica, el estudio revela que la inversión en fotovoltaica alcanza el 80% y en PPA el 40%, con un 60% de empresas planeando reinversiones en los próximos dos años. La electrificación térmica está en la agenda del 60% de los encuestados para los próximos 3-5 años, mientras que la gestión energética sigue con una adopción baja (menos del 10%), aunque con interés creciente.



