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Seúl desmiente a Trump: la financiación surcoreana de Alaska LNG no está cerrada

La Casa Blanca presentó el miércoles como prácticamente cerrada una inversión surcoreana de hasta 54.000 millones de dólares en el gasoducto Alaska LNG, pero Seúl lo desmintió en menos de 24 horas. El proyecto, que lleva más de una década buscando financiación, sigue sin decisión final de inversión y con un déficit de compradores por cerrar.

Fotografía que ilustra la noticia: Seúl desmiente a Trump: la financiación surcoreana de Alaska LNG no está cerrada
(elperiodicodelaenergia.com)

Un anuncio y una matización en menos de 24 horas

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció desde el Despacho Oval una inversión surcoreana de hasta 54.000 millones de dólares para sacar adelante Alaska LNG, flanqueado por el senador de Alaska Dan Sullivan. "Esto por sí solo será uno de los mayores proyectos energéticos de la historia de Estados Unidos y una victoria gigantesca para la gente de Alaska", dijo Trump.

El problema es que Seúl no reconoce esa cifra. El comunicado conjunto del Departamento de Comercio estadounidense no menciona ningún importe concreto y se limita a señalar que ambos países "comenzarán a trabajar" en el proyecto sujeto a requisitos comerciales. El Ministerio de Industria surcoreano indicó que solo se acordó "iniciar una revisión" del proyecto.

En una rueda de prensa al día siguiente, el ministro de Industria, Kim Jung-kwan, fue explícito: "Dar cifras, o utilizar un lenguaje tan definitivo, va mucho más allá de lo que se acordó". El presidente surcoreano, Lee Jae-myung, precisó que el proyecto "avanzará a nivel técnico" solo si se confirma su "viabilidad comercial" y cumple "los procedimientos legales" de Corea del Sur. Kim ya había descrito el proyecto el año pasado como de "alto riesgo", advirtiendo de que la participación coreana sería difícil a menos que generara suficiente flujo de caja.

Contexto político: la reelección de Sullivan

El trasfondo político del anuncio es evidente. Sullivan obtuvo menos votos que la demócrata Mary Peltola en las primarias no partidistas de Alaska el mes pasado, y afronta una reelección muy ajustada el 3 de noviembre. Trump llegó a decir durante la comparecencia: "Tengo que deciros esto porque él tiene una elección", defendiendo al senador frente a la confusión generada por otro candidato que también se llama Dan Sullivan y se presenta como independiente.

Sullivan calificó el acuerdo de "enorme para Alaska", y su oficina llegó a hablar de una "histórica inversión coreana de 54.000 millones de dólares". Sin embargo, el proyecto sigue sin que su promotor, la compañía Glenfarne, lo haya aprobado formalmente. Su consejero delegado, Brendan Duval, se mostró optimista en la Casa Blanca: "El gasoducto llevará tres años, y podemos empezar en cuanto se cierre la financiación. Y entonces, aproximadamente dos años después, empezaremos a exportar el GNL".

Lo que no mencionó es que Glenfarne esperaba dar luz verde a la parte del gasoducto a principios de este año, un plazo que ya ha pasado sin cumplirse, después de que una propuesta de incentivo fiscal estatal no lograra el respaldo suficiente en la legislatura de Alaska.

Déficit de compradores y una década de espera

En el terreno comercial, Glenfarne anunció en marzo compromisos preliminares de compra por unos 13 millones de toneladas anuales, pero necesita sumar otros 3 millones de toneladas para cerrar la financiación y convertir esos acuerdos en vinculantes. Las dos mayores importadoras japonesas de GNL, JERA y Tokyo Gas, firmaron acuerdos preliminares para comprar en conjunto 2 millones de toneladas anuales si el proyecto llega a construirse.

Trump ya había exagerado en el pasado el estado de avance de la participación japonesa: en febrero de 2025 afirmó que Japón "pronto" empezaría a importar gas licuado estadounidense "en cifras históricas", y en una visita a Tokio meses después aseguró que el proyecto estaba "en marcha", cuando en realidad seguía sin decisión final de inversión.

Para Corea del Sur, Alaska LNG es la pieza más incierta de su paquete de 350.000 millones de dólares de inversión comprometida en Estados Unidos, frente a los proyectos de la central de gas de Texas y los ocho reactores nucleares, cuyos detalles sí reconoce como cerrados. Analistas citados por la prensa estadounidense han cuestionado si Seúl podrá cumplir un compromiso que triplicaría su inversión extranjera directa actual, que a cierre de 2025 rondaba los 95.000 millones de dólares según datos del Departamento de Comercio.

Seúl insiste en que cualquier desembolso se basará en la viabilidad económica de cada proyecto, no en el calendario electoral de Washington. Con Glenfarne todavía sin decisión final de inversión, un déficit de compradores por cerrar y ahora un socio financiero que se resiste a confirmar cifras, Alaska LNG sigue, una década más, a la espera de convertirse en algo más que un anuncio desde el Despacho Oval.