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Trump firma un acuerdo para que firmas de EE.UU. exploten 65.000 millones de barriles venezolanos

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha cerrado un acuerdo con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, para entregar a compañías estadounidenses el control comercial de 65.000 millones de barriles de reservas de crudo repartidos en 17 campos estratégicos. El pacto, presentado por Trump como “el mayor acuerdo petrolero de la historia”, llega en un contexto de tensión en Oriente Medio y con la producción venezolana en mínimos históricos.

Fotografía que ilustra la noticia: Trump firma un acuerdo para que firmas de EE.UU. exploten 65.000 millones de barriles venezolanos
(elperiodicodelaenergia.com)

Un marco de explotación con firma estadounidense

El acuerdo gira en torno a North American Blue Energy Partners (NABEP), sociedad dirigida por el empresario Alejandro Betancourt. Según lo acordado, NABEP operará los 17 campos con concesiones que van de los 25 a los 100 años. Estados Unidos obtiene un 35% de participación sin asumir responsabilidad operativa, una opción preferente para comprar el 20% del crudo a precio de coste y la comercialización del 55% de toda la producción. A cambio, la administración venezolana espera atraer 100.000 millones de dólares en inversiones y recaudar 209.000 millones en ingresos fiscales.

El anuncio se produce después de que la producción venezolana tocara mínimos históricos este mismo año, con extracciones de entre 1,12 y 1,25 millones de barriles diarios. La cifra contrasta con los 3,5 millones de b/d que el país bombeaba en los años setenta y los 3,2 millones que aún extraía en 1997, antes de que la expropiación impulsada por Hugo Chávez a partir de 2007 desmontara el modelo de empresas mixtas con PDVSA y provocara la salida de firmas como ExxonMobil y ConocoPhillips.

Barreras técnicas y legales a corto plazo

Pese a las cifras, persisten obstáculos estructurales. El crudo de la Faja del Orinoco es extrapesado, con alta viscosidad y alto contenido en azufre, por lo que requiere diluyentes, inyección de vapor o plantas de mejora. Un análisis de Rystad Energy estima que reparar la red eléctrica, los oleoductos y las plantas llevará al menos una década para añadir 1,5 millones de barriles diarios adicionales.

Además, usar este crudo para rellenar las reservas estratégicas estadounidenses, hoy en mínimos de 286 millones de barriles, resulta técnicamente inviable: sus cavidades están diseñadas para hidrocarburos ligeros, no para el crudo pesado venezolano. En el plano legal, las concesiones a 100 años otorgadas por un gobierno de transición carecen de validez mientras la Asamblea Nacional no las ratifique, lo que deja a los inversores expuestos a futuras expropiaciones, un riesgo que ya invocan ExxonMobil y ConocoPhillips para no regresar, con arbitrajes internacionales pendientes por más de 170.000 millones de dólares.

Impacto geopolítico y el posible adiós a la OPEP

El acuerdo altera el equilibrio en Venezuela: NABEP asume 14 proyectos que hasta ahora operaban petroleras rusas y chinas como CNPC y Sinopec, y la junta estará controlada por Washington, con ejecutivos estadounidenses con derecho de veto. Chevron, por su parte, invertirá más de 7.000 millones de dólares en cinco años para duplicar su producción en proyectos como Petropiar y Ayacucho 8, mientras europeas como Eni, Repsol, Shell y BP negocian licencias offshore.

El pacto coincide con la evaluación formal de Venezuela de salir de la OPEP, lo que sería el segundo abandono de un miembro fundador en menos de un año tras la marcha de Emiratos Árabes Unidos en mayo. Sin cuotas, Caracas podría extraer sin ataduras, pero debilitaría la cohesión de la OPEP+ y el poder negociador de los productores tradicionales frente a los consumidores. Las expectativas a corto plazo son moderadas: se esperan incrementos de entre 150.000 y 200.000 barriles diarios anuales. Solo hacia 2028-2035, si se consolida la estabilidad institucional y entran los 100.000 millones de dólares proyectados, Venezuela podría recuperar su papel clave para el refino estadounidense.