Alemania debería situar la eficiencia energética como “pilar fundamental” de su estrategia de seguridad, según un informe
La eficiencia energética debe convertirse en un pilar fundamental de la estrategia de seguridad alemana, según un documento de la Iniciativa Empresarial Alemana para la Eficiencia Energética (DENEFF) y la Iniciativa Europea para la Seguridad Energética (EIES). El informe subraya que cada kilovatio-hora ahorrado reduce la dependencia de importaciones y alivia la presión sobre las infraestructuras críticas, en un contexto de bajos niveles de almacenamiento de gas y tensiones geopolíticas.

La eficiencia como herramienta de seguridad energética
Un grupo empresarial y de expertos en políticas públicas ha instado al Gobierno alemán a integrar la eficiencia energética en sus políticas industriales, de seguridad y de defensa. El documento, elaborado por DENEFF y EIES, señala que cuanto mayor sea la demanda energética de Alemania, mayor será la cantidad de energía que deba importar, almacenar en reservas, proteger y respaldar con sistemas redundantes.
“Una menor demanda energética reduce, especialmente, la presión sobre las redes eléctricas, facilita la gestión de las interrupciones y disminuye la necesidad de aumentar la capacidad de generación, ampliar las redes y mantener reservas estratégicas”, afirman las organizaciones. Aunque la diversificación de proveedores puede contribuir a reducir riesgos, advierten de que no elimina las dependencias estructurales de las importaciones.
Por ello, el informe recomienda que la planificación y la financiación públicas se rijan por el principio de “la eficiencia primero”, que se aplique de manera coherente la Ley alemana de Eficiencia Energética y que se presente una estrategia de seguridad energética que considere la eficiencia como un activo estratégico.
Dependencia de importaciones y bajos niveles de almacenamiento
Alemania afronta el otoño con niveles de almacenamiento de gas inusualmente bajos, una situación que podría poner en riesgo la seguridad del suministro en Europa durante el próximo invierno, según han advertido varios analistas. Al mismo tiempo, el ataque contra Irán liderado por Estados Unidos e Israel ha alterado los mercados energéticos mundiales.
El país continúa dependiendo en gran medida de las importaciones para cubrir sus necesidades de petróleo y gas, lo que lo hace especialmente vulnerable a la volatilidad de los mercados y a posibles crisis. En el primer semestre de 2025, la producción eléctrica con combustibles fósiles aumentó un 10%, mientras que la contribución de energía renovable cayó del 61,6% al 57,8%, según datos citados en el informe.
El Ministerio de Economía alemán ha rechazado en repetidas ocasiones las preocupaciones sobre los bajos niveles de almacenamiento y sostiene que la seguridad del suministro está garantizada, también gracias a las importaciones de gas por gasoducto procedentes de Noruega y a las distintas terminales de importación de gas natural licuado (GNL) existentes en Alemania. Sin embargo, los expertos advierten de que las importaciones están destinándose actualmente directamente al consumo en lugar de contribuir a aumentar las reservas.
Recomendaciones para el Gobierno alemán
El documento de DENEFF y EIES propone que Alemania se ponga al día con los demás países de la UE en la recopilación de datos sobre eficiencia de los edificios. Para ello, sugiere la creación de un grupo de trabajo sobre construcción que involucre a todas las partes interesadas y que establezca una base de datos central para mayo de 2026.
Las organizaciones sostienen que la eficiencia energética debe integrarse en las políticas industriales, de seguridad y de defensa, y que el Gobierno debería garantizar que la planificación y la financiación públicas se rijan por el principio de “la eficiencia primero”. También piden una aplicación coherente de la Ley alemana de Eficiencia Energética.
El informe concluye que “cada kilovatio-hora ahorrado reduce la dependencia de las importaciones, alivia la presión sobre las infraestructuras críticas y refuerza la capacidad estratégica de Alemania para actuar”, en un contexto de riesgos geopolíticos y continuas interrupciones en las cadenas mundiales de suministro energético.



