regulacion-climatica

Las petroleras sostienen su apuesta por la captura de CO2 pese a los obstáculos que frenan los proyectos

Las compañías de petróleo y gas continúan impulsando la captura, utilización y almacenamiento de CO2 (CCUS) a pesar de las dificultades para llevar los proyectos de la planificación a la operación. Así lo refleja un informe de GlobalData, que subraya que la mayoría de la capacidad mundial está vinculada al sector energético y que la distancia entre los anuncios y la construcción sigue siendo el principal reto del sector.

Fotografía que ilustra la noticia: Las petroleras sostienen su apuesta por la captura de CO2 pese a los obstáculos que frenan los proyectos
(elperiodicodelaenergia.com)

La energía concentra más del 70% de la capacidad de captura de carbono

Según el informe estratégico de GlobalData sobre captura y almacenamiento de carbono, a junio de 2026 más del 70% de las instalaciones de captura operativas y previstas en el mundo están asociadas a activos energéticos. La consultora subraya que las petroleras mantienen su liderazgo en este ámbito incluso después de que varias hayan reducido o revisado sus inversiones en otras áreas de la transición energética.

La base operativa actual es todavía limitada. GlobalData contabiliza más de 140 proyectos de captura en funcionamiento a escala global, con una capacidad acumulada de unos 62 millones de toneladas de CO2 al año, una cifra que corresponde en su mayor parte al sector energético.

La brecha entre lo anunciado y lo construido

El principal problema, advierte GlobalData, es la enorme distancia entre los proyectos anunciados y los que finalmente se construyen. Una parte significativa de la nueva capacidad prevista para los próximos años permanece en fases tempranas: estudios de viabilidad o ingeniería de diseño inicial (FEED).

La evolución proyectada hasta 2030 refleja este escenario. Tras un periodo estable al principio, la capacidad en construcción y aprobación empieza a incorporarse a partir de 2026, y el crecimiento se acelera entre 2028 y 2030. No obstante, gran parte de la capacidad proyectada para ese último año sigue en etapas de FEED o viabilidad, lo que evidencia que el volumen anunciado no equivale a capacidad disponible.

Proyectos vinculados a los negocios actuales de las petroleras

En este contexto, las grandes petroleras concentran sus esfuerzos en iniciativas con conexión directa con sus actividades actuales. GlobalData menciona el clúster de Ravenna, impulsado por Eni en Italia; la red de transporte y almacenamiento de CO2 de ExxonMobil en la costa del Golfo de Estados Unidos; y Northern Lights, el proyecto noruego participado por Equinor, Shell y TotalEnergies.

Northern Lights destaca por ser uno de los principales ejemplos de la estrategia de desarrollar infraestructuras compartidas para transportar el CO2 capturado en distintas instalaciones hasta emplazamientos de almacenamiento. Estas redes pueden reducir los riesgos individuales y mejorar la viabilidad económica.

Las barreras pendientes: transporte, costes y permisos

La infraestructura es uno de los principales cuellos de botella. Las compañías pueden instalar sistemas para separar el CO2, pero necesitan una vía segura y viable para transportarlo y almacenarlo de forma permanente. Sin esa capacidad, los proyectos pueden retrasarse o incluso no avanzar a la construcción.

A ello se suman los elevados costes de capital y operación, la inflación, los retrasos en los permisos y la incertidumbre regulatoria. También hay dificultades para cerrar contratos a largo plazo que garanticen la entrega y el almacenamiento, así como cuestiones de responsabilidad a largo plazo y aceptación social.

Incentivos públicos que no resuelven todo

Los mecanismos de apoyo público contribuyen a mejorar la economía de algunos proyectos. GlobalData cita el crédito fiscal 45Q de Estados Unidos, el régimen europeo de comercio de derechos de emisión (ETS) y el mecanismo canadiense de fijación del precio del carbono como instrumentos que refuerzan la rentabilidad.

Sin embargo, el analista Ravindra Puranik advierte de que estos incentivos no eliminan las barreras por sí solos. Los costes, la falta de infraestructuras, los procesos de autorización, la responsabilidad a largo plazo y el escepticismo social siguen siendo obstáculos para una implantación a gran escala.