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Georgia compra petróleo a Kazajistán por primera vez para sortear las sanciones de la UE a la refinería de Kulevi

La compañía georgiana Black Sea Petroleum, que opera la refinería de Kulevi en el Mar Negro, compró por primera vez en julio 5.500 toneladas de petróleo a Kazajistán por valor de 3,2 millones de dólares. La operación se produce después de que la Unión Europea incluyera esta instalación en su 21º paquete de sanciones contra Rusia por procesar crudo ruso, y busca garantizar el suministro alternativo antes de que la sanción entre en vigor en enero de 2027.

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(elperiodicodelaenergia.com)

Una apuesta por el crudo kazajo ante la sanción europea

El servicio nacional de estadística de Georgia (Gruzstat) ha confirmado que Black Sea Petroleum realizó en julio la primera compra de petróleo kazajo de su historia: 5.500 toneladas por un valor de 3,2 millones de dólares. La operación es una respuesta directa al 21º paquete de sanciones de la UE, que incluyó a la refinería de Kulevi, situada en el litoral del Mar Negro, por su dependencia del crudo ruso.

Según la prensa local, la compañía se ha comprometido a dejar de utilizar petróleo ruso antes de finales de agosto y a sustituirlo por crudo procedente de Kazajistán y Libia. La refinería de Kulevi tiene una capacidad de procesamiento anual de 1,2 millones de toneladas de petróleo, lo que la convierte en una instalación relevante para el suministro de productos derivados en el Cáucaso y el Mar Negro.

La sanción europea no entrará en vigor hasta el 25 de enero de 2027, un plazo que la empresa georgiana pretende aprovechar para completar la transición de sus suministros. Si la refinería deja de procesar crudo ruso antes de esa fecha, la UE no aplicaría la sanción a la instalación georgiana, según recoge la información publicada por el portal especializado El Periódico de la Energía.

Las importaciones desde Rusia se mantienen, pero cambia la estrategia

A pesar de la nueva apuesta por Kazajistán, Gruzstat cifra en 87.400 toneladas de petróleo, por un valor de 36,4 millones de dólares, lo que Georgia importó desde Rusia el pasado mes de julio. Esta cifra refleja que Moscú sigue siendo un proveedor relevante para el país caucásico, aunque la tendencia apunta a una diversificación progresiva de fuentes.

La compra de crudo kazajo no es un movimiento aislado: se inscribe en una estrategia más amplia del Gobierno georgiano por evitar que sus empresas sean sancionadas por la UE y, al mismo tiempo, mantener la seguridad de suministro en un contexto geopolítico tenso por la guerra en Ucrania. La dependencia energética de Georgia respecto a Rusia ha sido históricamente alta, pero la presión europea está acelerando la búsqueda de alternativas.

La respuesta del Gobierno georgiano: cero evasiones de sanciones

El Ministerio de Exteriores de Georgia se ha pronunciado sobre la inclusión de la refinería de Kulevi en el paquete de sanciones europeas. En julio, el departamento expresó su pesar por la decisión, al tiempo que subrayó que "la eficacia de las instituciones estatales georgianas queda demostrada por el hecho de que, hasta la fecha, no se ha registrado ni un solo caso de evasión de las sanciones de la UE en territorio georgiano".

Esta declaración busca trasladar a Bruselas un mensaje de cooperación y cumplimiento normativo, en un momento en el que las relaciones entre la UE y Georgia atraviesan una fase delicada. La inclusión de Kulevi en el 21º paquete de sanciones se produjo a raíz del inicio de la guerra de Ucrania, y su aplicación efectiva dependerá de que la refinería acredite que ha dejado de procesar crudo ruso.

La operación de Black Sea Petroleum con Kazajistán es, por tanto, un movimiento empresarial con implicaciones políticas y regulatorias: demuestra que las sanciones europeas están reconfigurando los flujos de suministro en el Cáucaso, y que Georgia busca posicionarse como un socio fiable para la UE sin renunciar de forma abrupta a sus vínculos energéticos con Rusia.