Alemania mantiene intactas 66.000 millones en subvenciones climáticamente dañinas y añade 11.000 millones más en 2026
Alemania mantiene prácticamente intacto el volumen de subvenciones perjudiciales para el clima, pese al riesgo de incumplir sus objetivos de emisiones y a la presión presupuestaria. Así lo refleja un informe del centro de estudios Green Budget Germany (FÖS) encargado por la fundación Bertelsmann Stiftung, que cifra estas ayudas en unos 66.000 millones de euros en 2024, una cantidad casi idéntica a la de 2018 y equivalente a más de 1.600 euros por hogar. El sector del transporte concentra cerca de la mitad del total, con las reducciones fiscales al diésel, el queroseno y los vehículos de empresa como partidas más costosas.

Las ayudas dañinas se estancan en seis años y el Gobierno añade 11.000 millones nuevos
El informe del FÖS identifica 45 subvenciones perjudiciales para el clima repartidas entre transporte, energía, industria y agricultura. El montante se mantiene en torno a los 66.000 millones de euros desde 2018, lo que refleja que Alemania no ha logrado reducir el volumen total pese a haber eliminado algunas ayudas concretas. Según los autores, el país ha compensado cualquier avance con la introducción de nuevas partidas.
En lo que va de 2026, el Gobierno ha puesto en marcha subvenciones perjudiciales para el medio ambiente por valor de 11.000 millones de euros, según los cálculos del FÖS publicados a finales de junio. Entre ellas figuran el aumento de la desgravación fiscal por desplazamiento al trabajo, las ayudas al precio de la electricidad para la industria y rebajas en los impuestos aplicados a la gasolina y el diésel.
El contexto de esta nueva partida es relevante: los precios récord de los combustibles y el gas vinculados a la guerra de Irán han reavivado las demandas de nuevas subvenciones para abaratar la energía. Esta dinámica contrasta con los planes de consolidación presupuestaria que el Gobierno ha anunciado en otros ámbitos.
El transporte, el sector más rezagado y el mayor receptor de ayudas
El transporte acapara casi la mitad de las subvenciones perjudiciales para el clima y destaca por estar especialmente rezagado en el cumplimiento de los objetivos de reducción de emisiones. Las partidas más costosas son las reducciones fiscales aplicadas al diésel, el queroseno y los vehículos de empresa, según detalla el FÖS.
La relevancia de este sector en el conjunto de las ayudas explica en parte el escaso avance de Alemania hacia sus metas climáticas. El informe señala que las organizaciones ecologistas y la Agencia Federal de Medio Ambiente de Alemania (UBA) llevan años reclamando reformas para reducir estas ayudas, con escasos resultados.
El coautor del informe, Matthias Runkel, responsable de política de transporte del FÖS, subraya la contradicción entre la política presupuestaria y la climática: "Se han previsto recortes de miles de millones de euros en los sectores de la sanidad y los servicios sociales como parte de la consolidación presupuestaria. Al mismo tiempo, el enorme volumen de subvenciones perjudiciales para el clima permanece intacto e incluso sigue aumentando".
FÖS critica la opacidad informativa y propone reformas sin recortar derechos
El informe critica que muchas de las ayudas más cuantiosas ni siquiera aparecen en el informe de subvenciones del Gobierno alemán. El FÖS atribuye esta laguna a un marco de información excesivamente restrictivo que excluye numerosas ventajas fiscales y otros beneficios estatales, lo que impide conocer el alcance real de estas partidas.
Carolin Schenuit, directora gerente del FÖS, plantea la cuestión en términos de coherencia política: "Quien se queja de agujeros presupuestarios de miles de millones de euros no puede, al mismo tiempo, dejar intactas las subvenciones perjudiciales para el clima que cuestan miles de millones. De este modo, el Gobierno no solo incumple sus objetivos climáticos, sino también sus propios principios de política de subvenciones. La cuestión ya no es si las reformas son posibles, sino por qué siguen sin llevarse a cabo".
Los autores sostienen que es posible recortar estas subvenciones sin sobrecargar a consumidores y empresas, combinando los incentivos de política medioambiental con medidas de equidad social y modernización económica. Recomiendan destinar los fondos liberados a infraestructuras respetuosas con el clima, a la transformación de la industria o a ayudas para los hogares con menores ingresos. El informe plantea diez opciones concretas de reforma para las subvenciones que considera más relevantes.



