Argentina reactiva la minería de uranio tras 30 años para garantizar su suministro nuclear
Argentina, que lleva casi tres décadas sin extraer uranio, ha puesto en marcha una estrategia para recuperar la producción de este mineral crítico. El Gobierno de Javier Milei presentó en junio su Plan Nuclear y ahora cuenta con una cartera de 21 proyectos mineros que, según fuentes oficiales, bastarían para cubrir la demanda interna durante más de un siglo. El país importa uranio desde que cerró la mina Sierra Pintada en 1997, una dependencia que el Ejecutivo quiere revertir tanto para garantizar el abastecimiento de sus tres centrales atómicas como para convertirse en proveedor global.

21 proyectos y un objetivo: el autoabastecimiento
La reactivación del uranio llega con un contexto de precios alcistas. Ignacio Celorrio, expresidente de la Cámara Argentina de Empresas de Uranio, explicó a EFE que "se está dando una recuperación bastante importante del precio del uranio" que vuelve a incentivar la actividad. "Muchos de los proyectos que se habían explorado hace tiempo en Argentina empiezan a recobrar un atractivo de desarrollo", añadió el abogado, socio del estudio Martínez de Hoz & Rueda. Esta tendencia se refleja en la cartera de proyectos: catorce de las 21 iniciativas están activas, distribuidas en seis provincias. La mayoría pertenece a la gubernamental Comisión Nacional de Energía Atómica, que planea reactivar las minas de Sierra Pintada en Mendoza y Cerro Solo en Chubut. También participan empresas privadas como Sophia Energy, UrAmerica y Fomicruz, mientras que Integra Tierras Raras y Edhipsa han solicitado permisos en Río Negro. Los proyectos más avanzados, Laguna Salada en Chubut e Ivana-Amarillo Grande en Río Negro, ya cuentan con estudios económicos preliminares y están impulsados por Jaguar Uranium y Blue Sky Uranium, respectivamente.
Un país nuclear que importa su combustible
Argentina produjo uranio en Mendoza entre 1955 y 1997, en las minas Huemul y Sierra Pintada, pero desde entonces depende de las importaciones para alimentar sus tres reactores, que generan el 7% de la electricidad nacional. Según datos oficiales, el país cuenta con 34.250 toneladas de recursos identificados recuperables, una cantidad que el ingeniero en Minas Mario Capello, exsubsecretario de Desarrollo Minero, considera suficiente para 140 años de demanda de los tres reactores si se suman los recursos inferidos. Capello afirmó a EFE que "tenemos recursos razonablemente asegurados para abastecer la demanda interna por 41 años", una base que respalda la ambición del Gobierno de Milei, que presentó su Plan Nuclear en junio. La estrategia no se limita al autoabastecimiento: también contempla la exportación y la industrialización del mineral antes de enviarlo al exterior. Andrés Villarreal, socio especialista en minería de MHR, subrayó el "renovado interés por la transición y la seguridad energética" que rodea a la energía nuclear, lo que abre un mercado global para el uranio argentino.
El factor geopolítico y el reactor modular
La dimensión geopolítica también juega un papel: Jaguar Uranium contrató como asesor al general retirado estadounidense Charles Flynn para que sus proyectos en Argentina y Colombia sean reconocidos como "fundamentales" para las prioridades de Washington en minerales críticos y seguridad nacional. Esta conexión refleja la competencia global por asegurar suministros de uranio en un contexto de creciente demanda. Además, Argentina podría sumar una nueva fuente de demanda interna: Meitner Energy, de capitales argentinos y estadounidenses, anunció en julio un reactor nuclear modular con una inversión de 1.200 millones de dólares. Si los planes se cumplen, el país no solo cubriría sus propias necesidades, sino que podría convertirse en proveedor para un mundo que necesita uranio. Una apuesta que, como recuerdan los expertos, depende tanto de los precios internacionales como de la capacidad de atraer inversión a un sector que lleva 30 años en el olvido.



