El almacenamiento de larga duración puede aliviar la congestión eléctrica en España mientras se desarrollan nuevas redes, según el LDES Council
La presidenta y directora ejecutiva del LDES Council, Julia Souder, ha defendido que el almacenamiento de larga duración puede aliviar la congestión eléctrica en España y reducir los vertidos renovables mientras se desarrollan nuevas redes. En una entrevista publicada este martes, Souder ha reclamado mercados que remuneren todos los servicios de estas tecnologías y mayor certidumbre regulatoria para acelerar las inversiones.

El almacenamiento como solución a la congestión y los vertidos
Souder ha explicado que el almacenamiento de larga duración, definido por el LDES Council como aquel capaz de suministrar energía durante ocho horas o más, puede contribuir a reducir los vertidos renovables, desplazar la electricidad hacia los momentos de mayor necesidad y aliviar la congestión cuando se instala en subestaciones o en zonas con limitaciones de conexión.
"No se trata de sustituir las infraestructuras de transporte y distribución que sean necesarias, sino de aprovechar una herramienta que puede aportar soluciones en menos tiempo mientras se desarrollan y refuerzan esas redes", ha señalado.
La directiva ha subrayado que estas instalaciones pueden ayudar a reducir la presión sobre el sistema y aportar flexibilidad para mejorar la fiabilidad, reforzar la resiliencia y contener los costes. "Esa flexibilidad es una de las principales contribuciones del almacenamiento de larga duración", ha añadido.
En cuanto a la demanda de los centros de datos, Souder ha indicado que el almacenamiento puede ayudarles a superar limitaciones como la congestión de la red, los retrasos en los permisos de conexión y las necesidades de capacidad. "Algunos consumidores pueden combinar el almacenamiento con generación propia, mientras que otros pueden utilizarlo detrás del contador o integrarlo en el sistema eléctrico", ha detallado.
Mercados que remuneren todos los servicios: la asignatura pendiente
La CEO del LDES Council ha insistido en que uno de los principales obstáculos para el despliegue es que los mercados no remuneran todos los servicios que el almacenamiento puede proporcionar, como el alivio de la congestión, la respuesta en frecuencia o la regulación de la carga.
"El almacenamiento puede participar en los mercados de capacidad, en los mercados de energía y en los servicios de ajuste, además de generar ingresos mediante el arbitraje energético, pero necesitamos que los criterios de participación reconozcan las aportaciones específicas de estas tecnologías", ha explicado.
Sobre el mercado de capacidad español, Souder lo ha calificado como "un buen punto de partida, aunque no debería ser el punto final". Ha defendido que debe formar parte de un marco más amplio que proporcione ingresos previsibles y permita combinar diferentes fuentes de valor.
"Si un proyecto contribuye a aliviar la congestión, mejorar la fiabilidad o reducir emisiones, su modelo de negocio debería reflejar ese valor", ha afirmado.
La directiva también ha reclamado certidumbre regulatoria y de mercado: "Los inversores necesitan visibilidad sobre los ingresos que pueden obtener durante la vida útil de los proyectos. Sin esa continuidad y sin productos financieros que permitan respaldar las inversiones, resulta más difícil conseguir financiación".
Estimación de ahorros globales y competitividad en España
Souder ha aportado una estimación del LDES Council según la cual el despliegue de ocho teravatios-hora de almacenamiento de larga duración a escala mundial podría generar ahorros de 540.000 millones de dólares anuales. "Se trata de una estimación global que ilustra la magnitud del valor potencial de estas soluciones", ha matizado.
En cuanto a la competitividad, ha señalado que algunas tecnologías ya pueden ser competitivas en determinadas aplicaciones, "especialmente en mercados como España y Europa, donde los precios del gas y el coste del carbono pueden favorecer alternativas de almacenamiento energético". En ciertos casos, ha añadido, los ahorros podrían compensar la inversión en menos de cinco años, aunque depende de la tecnología, del proyecto y de las condiciones de mercado.
Sobre el potencial de España, la directiva ha asegurado que el país "está bien posicionado" y ha destacado "el liderazgo que está ejerciendo". No obstante, ha advertido de que "todavía hay margen para avanzar" y ha pedido que "el temor a la congestión o a las restricciones de la red no termine frenando las soluciones que necesita el sistema".
Tecnologías complementarias y el papel del almacenamiento térmico
Preguntada por la complementariedad entre baterías y bombeo hidroeléctrico, Souder ha respondido que "no existe una única tecnología capaz de resolver todos los problemas". Ha destacado la diversidad de soluciones —bombeo, baterías de flujo, almacenamiento térmico, aire comprimido, tecnologías gravitacionales o hidrógeno— como "una de las grandes fortalezas" del almacenamiento de larga duración.
"Cada tecnología puede responder a las necesidades de distintos sectores y emplazamientos, desde puertos, aeropuertos y explotaciones agrícolas hasta centros urbanos, instalaciones industriales o centros de datos", ha explicado.
Sobre el almacenamiento térmico, la CEO del LDES Council ha asegurado que "está demostrando que puede aportar un valor considerable a la industria". Ha citado proyectos comerciales que suministran calor y vapor limpios y ha mencionado el interés de compañías como Heineken y PepsiCo. "En determinadas aplicaciones, almacenar energía en forma de calor puede ser una alternativa a electrificar completamente un proceso industrial, al tiempo que complementa el almacenamiento eléctrico", ha indicado.
Riesgos si no se acelera el despliegue
De cara a 2030 y 2040, Souder ha advertido de que si no se acelera el despliegue, "corremos el riesgo de prolongar las restricciones de los sistemas eléctricos, mantener niveles elevados de vertidos renovables y retrasar nuevas conexiones por no haber equilibrado adecuadamente las necesidades de generación, demanda y red".
Ha valorado positivamente las políticas europeas sobre flexibilidad, pero ha insistido en que "es necesario seguir trabajando en las tarifas de red, los costes asociados a la congestión, el acceso a los mercados y las necesidades de infraestructura y fiabilidad".
Además, ha señalado que los sistemas eléctricos tendrán que hacer frente a condiciones meteorológicas cada vez más exigentes, "desde sequías e incendios hasta episodios de temperaturas extremas", lo que puede incrementar la presión sobre las redes. "El almacenamiento de larga duración puede ayudar a gestionar estas tensiones, facilitar el suministro continuo y reducir los costes asociados a las restricciones", ha concluido.



