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El Gobierno prorroga Almaraz y la oposición exige el mismo criterio para el resto del parque nuclear

La decisión del Gobierno de prolongar la vida útil de la central nuclear de Almaraz ha reabierto el debate sobre el futuro del parque nuclear español. El diputado del Partido Popular Guillermo Mariscal ha publicado un artículo de opinión en el que critica la falta de explicaciones sobre este giro y exige que el mismo criterio se aplique al resto de centrales, cuyos cierres están previstos entre 2030 y 2035.

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(elperiodicodelaenergia.com)

Una orden ministerial sin anuncio previo

La orden ministerial aprobada el pasado 12 de agosto, publicada en el Boletín Oficial del Estado en pleno mes de agosto, ha pasado desapercibida para la opinión pública. Según Mariscal, el Gobierno no ha explicado por qué ahora es partidario de prolongar la vida útil de Almaraz, cuando durante años el cierre progresivo del parque nuclear fue uno de los pilares de su política energética y formaba parte del acuerdo de gobierno.

El diputado recuerda que el presidente Pedro Sánchez llegó a afirmar, después del gran apagón que sufrió España, que las centrales nucleares habían sido un problema y no una solución. Ahora, en cambio, Almaraz se convierte en una pieza que el sistema necesita para evitar un nuevo apagón. Mariscal se pregunta si ha cambiado la realidad energética o solo la política del Gobierno, y subraya que las leyes físicas de un sistema eléctrico no entienden de programas electorales.

El cierre nuclear no es sustituir megavatios

El artículo incide en que el cierre nuclear no consiste simplemente en sustituir unos megavatios por otros, sino que tiene implicaciones sobre la seguridad de suministro, los costes, la capacidad industrial y la autonomía estratégica. El uso de uranio, que puede almacenarse y gestionarse con mayor autonomía que el gas, evita el consumo de gas importado y reduce la exposición exterior.

Mantener el calendario de cierre podría traducirse en un incremento de los precios para los hogares y la industria electrointensiva, que según el periódico ha sufrido hasta seis cortes de suministro solo este verano. La energía que dejaría de aportar Almaraz tendría que ser cubierta por ciclos combinados de gas, una tecnología más cara cuyos costes de operación y servicios de ajuste presionarían al alza el conjunto del sistema. Mariscal aboga por un debate pragmático que tenga en cuenta la salud económica y no solo ideologías.

El coste del apagón y la falta de transparencia

El artículo recoge que, desde el gran apagón que cambió la historia energética española, el sistema eléctrico ha tenido que recurrir a medidas extraordinarias. Según algunos cálculos, el coste de la operación reforzada durante lo que llevamos de 2026 asciende a 3.360 millones de euros, a los que se suman inversiones de 1.350 millones para reforzar la red.

Mariscal sostiene que no hay una elección de hierro entre renovables y nuclear, sino que se debe alcanzar una combinación tecnológica que garantice simultáneamente descarbonización, estabilidad en el servicio y precios competitivos. Por eso, considera que la prolongación de Almaraz no debería tratarse como una excepción, y exige que el Gobierno explique con transparencia por qué no aplica el mismo criterio a Ascó, Cofrentes, Vandellós II o Trillo, cuyas fechas de cierre están entre 2030 y 2035.

Autonomía estratégica y lecciones de Europa

El artículo concluye que Europa ha aprendido, especialmente desde la invasión de Ucrania, que depender excesivamente del exterior tiene un coste estratégico. Sustituir generación nuclear por mayores necesidades de gas reduce la autonomía estratégica y aumenta la exposición a mercados internacionales volátiles.

Mariscal defiende que, si hoy está justificado mantener abierta una central nuclear, el mismo criterio debe aplicarse cuando llegue el momento de decidir sobre las demás. Solo así, dice, se podrá tener una política energética que mire más allá del próximo ciclo electoral y que dé a hogares, industria e inversores la certeza de que las decisiones se toman pensando en lo mejor para el país, y no en dogmas de cada momento.