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El sector eléctrico y renovable europeo pide a Von der Leyen un plan para acabar con la dependencia de los fósiles tras el sobrecoste de 50.000 millones

El sector eléctrico y renovable europeo ha lanzado una ofensiva coordinada contra los combustibles fósiles. Cientos de asociaciones, encabezadas por las grandes patronales del sector, han remitido una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la que reclaman un informe independiente y con base científica que trace un plan para la desvinculación total de Europa del petróleo, el gas y el carbón. La misiva llega después de que la segunda crisis energética en cuatro años haya añadido más de 50.000 millones de euros a la factura de hogares y empresas europeas.

Fotografía que ilustra la noticia: El sector eléctrico y renovable europeo pide a Von der Leyen un plan para acabar con la dependencia de los fósiles tras el sobrecoste de 50.000 millones
(elperiodicodelaenergia.com)

Una carta conjunta para marcar el fin de la era fósil

La presión coordinada del sector llega en un momento clave del mandato de Von der Leyen. Las patronales firmantes, entre las que se encuentran Eurelectric, SolarPowerEurope, Electrification Alliance, Euroheat, E.Mobility Europa y Renewables Grid Initiative, piden a la presidenta que encargue un informe al estilo del conocido como 'informe Draghi', pero centrado en la independencia energética.

En la misiva, las organizaciones instan a Von der Leyen a aprovechar su próximo discurso para anunciar la presentación de un informe "exhaustivo, con base científica e independiente", cuyo objetivo es claro: "lograr que esta crisis de los combustibles fósiles sea la última de Europa". Las asociaciones recuerdan que la Comisión ya encargó informes de referencia para trazar el futuro del mercado único y la competitividad, y consideran que la independencia energética merece ahora la misma ambición.

El sector no se limita a la petición, sino que propone que el informe esté "liderado por una figura independiente de renombre" y elaborado con la colaboración del mundo académico, la sociedad civil, los interlocutores sociales y las empresas. Su objetivo sería proporcionar una visión estratégica compartida para el resto del mandato y ofrecer un plan de desvinculación basado en cinco prioridades concretas.

El sobrecoste de 50.000 millones y las 14.000 muertes por calor

Las patronales justifican este órdago por el impacto económico y social de la dependencia fósil. Según los datos recogidos en la carta, la segunda crisis de combustibles fósiles en tan solo cuatro años ha añadido más de 50.000 millones de euros a la factura energética de los hogares y las empresas europeas. Un encarecimiento que ha provocado crisis económicas y un aumento del coste de la vida en todo el continente.

Además, las asociaciones vinculan esta dependencia con las 14.000 muertes registradas en Europa durante el último verano a causa de las olas de calor. Un dato que, a su juicio, refuerza la urgencia de actuar contra el petróleo, el gas y el carbón, y de acelerar soluciones que mitiguen tanto el cambio climático como sus efectos más letales.

Cinco prioridades para el plan de desvinculación

Las organizaciones no se limitan a pedir el informe, sino que proponen a la Comisión cinco prioridades sobre las que debería asentarse el plan de desvinculación de los fósiles.

La primera consiste en cuantificar la carga económica y financiera total de la dependencia: el coste anual para hogares, industria y presupuestos públicos, incluyendo gastos de importación, exposición a la volatilidad de precios, impactos en salud y daños climáticos.

La segunda pide trazar la salida competitiva más rápida, identificando sector por sector las vulnerabilidades y fijando una hoja de ruta hacia la eliminación completa basada en soluciones rentables como renovables, eficiencia y redes modernas. La carta advierte explícitamente de que esta hoja de ruta no debe apoyarse en "tecnologías sobrevaloradas y no probadas" que retrasen la transición y dañen los ecosistemas.

La tercera prioridad insta a alinear cada euro del gasto público con la salida de los fósiles, identificando qué subvenciones y financiación aún prolongan la dependencia. La cuarta reclama una transición justa con apoyo a hogares, trabajadores, empresas y regiones vulnerables, situando a las organizaciones de trabajadores en el centro del diseño.

Finalmente, la quinta aboga por hacer de la naturaleza una aliada, impulsando inversiones en soluciones naturales como bosques, humedales y llanuras aluviales a una fracción del coste de las alternativas artificiales. La carta insta también a identificar qué impide la financiación suficiente de estas soluciones a pesar de la evidencia existente.