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Heart Aerospace completa el primer vuelo de su demostrador X1, el avión eléctrico más grande que ha volado

El demostrador X1 de Heart Aerospace, el mayor avión eléctrico que ha volado hasta la fecha, completó su primer vuelo en el aeropuerto de Plattsburgh (Nueva York). La aeronave permaneció 27 minutos en el aire con un coste eléctrico de apenas 5 dólares. El producto comercial, el ES-30, será híbrido y no totalmente eléctrico.

Fotografía que ilustra la noticia: Heart Aerospace completa el primer vuelo de su demostrador X1, el avión eléctrico más grande que ha volado
(elperiodicodelaenergia.com)

Un hito con cifras que invitan a la comparación

El demostrador X1 de Heart Aerospace completó este miércoles su primer vuelo en el aeropuerto internacional de Plattsburgh, en el estado de Nueva York. Según la compañía, se convierte en el avión eléctrico de mayor tamaño que ha volado hasta la fecha. La aeronave, pilotada, permaneció en el aire 27 minutos, alcanzó una altitud de 335 metros y su sistema de propulsión, alimentado íntegramente por baterías, llegó a generar más de un megavatio de potencia.

Con una envergadura de unos 32 metros, 23 metros de largo y un peso al despegue superior a los 11.300 kilogramos, el vuelo incluyó rodaje, despegue, ascenso, maniobras y aterrizaje. Se realizó bajo un certificado especial de aeronavegabilidad de la FAA en categoría experimental.

La electricidad consumida durante todo el vuelo rondó los 5 dólares. La comparación con el queroseno resulta llamativa: el precio medio del combustible de aviación se situaba la semana previa en 3,50 dólares por galón, un 63% más caro que hace un año. La propia compañía advierte, no obstante, de que la cifra es "reveladora solo en comparación", y no representa el coste operativo real de una aerolínea, que deberá incluir mantenimiento, tripulación, tasas aeroportuarias, sustitución de baterías y el coste de capital del propio avión.

El ES-30 será híbrido: 200 km con baterías, hasta 800 con el motor auxiliar

El X1 es, en realidad, un demostrador tecnológico. El producto comercial será el ES-30, un avión de fuselaje fijo con 30 asientos que, a diferencia de lo que podría sugerir el hito, no será totalmente eléctrico, sino híbrido, con un motor de combustión como extensor de autonomía. Heart apunta a unos 200 kilómetros solo con baterías, ampliables a 800 kilómetros con el motor auxiliar en marcha.

El primer ES-30 de preproducción ya se está construyendo en la planta piloto de la compañía en Los Ángeles, con pruebas de vuelo previstas para 2028. La certificación se buscará bajo la normativa FAA Part 25 y la entrada en servicio está prevista para 2031, un calendario que la propia prensa especializada califica de "ambicioso".

Heart calcula que el ES-30 podría reducir hasta un 40% los costes operativos frente a los turbopropulsores regionales actuales, como el Embraer ERJ. Esa ventaja, sin embargo, depende en parte de que sigan aumentando las tasas medioambientales sobre la aviación. La compañía nació en Gotemburgo (Suecia), pero cerró sus operaciones europeas y trasladó su sede a Los Ángeles en abril de 2025, buscando mayor cercanía con clientes e inversores estadounidenses.

9.400 millones en compromisos condicionados y la carrera de las baterías

Heart Aerospace asegura contar con compromisos de clientes por valor de 9.400 millones de dólares, entre ellos United Airlines, Air Canada y JSX. Se trata, no obstante, de acuerdos condicionados, no de pedidos en firme, cuya conversión real dependerá de que el avión supere la certificación.

El X1 no vuela solo en un sector cada vez más poblado de startups de aviación eléctrica e híbrida: compite con Boom Supersonic, Harbour Air, ZeroAvia y Rolls-Royce. El éxito último de todos ellos, coinciden los analistas, seguirá dependiendo de que las baterías se vuelvan más densas y ligeras.

El hito del X1 deja, por tanto, dos lecturas: el avance técnico real que supone haber volado el mayor avión eléctrico de la historia, y la distancia que aún separa ese logro de un producto comercial competitivo. El vuelo de 27 minutos en Nueva York ha sido la demostración de una posibilidad, no la prueba de que la aviación regional eléctrica esté ya a la vuelta de la esquina. La diferencia entre el anuncio del fabricante y lo que supondrá para una aerolínea operar una flota híbrida sigue siendo el escollo principal que la industria debe salvar.