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La bomba de calor necesita conectividad inteligente para rentabilizar el ahorro, según Airzone

La bomba de calor aporta eficiencia técnica, pero sin un sistema de control y conectividad que adapte su funcionamiento a los precios horarios de la electricidad, gran parte de su potencial de ahorro queda sin explotar. Es la tesis que defiende Fermín Subires, director de Mercado Iberia de Airzone, en un análisis publicado con motivo del Día Internacional de la Bomba de Calor.

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(elperiodicodelaenergia.com)

El ahorro de la bomba de calor depende de la gestión, no solo de la máquina

Según Subires, la Comisión Europea sitúa la bomba de calor como la pieza central para descarbonizar los edificios en Europa y estima que su instalación puede suponer un ahorro energético de entre el 20% y el 60% frente a las calderas de gas tradicionales. Pero el ejecutivo de Airzone matiza que ese potencial no se materializa automáticamente: el salto cualitativo llega al incorporar tecnología de regulación y control que adapte el funcionamiento del equipo a las necesidades de confort de la vivienda y a las variables del mercado energético.

El argumento conecta con la realidad del mercado eléctrico español, donde la creciente penetración de las renovables genera periodos de alta producción con precios muy competitivos frente a horas de mayor tensión. Aprovechar ese diferencial, sostiene Subires, exige que el hogar tenga capacidad para gestionar su consumo en tiempo real. Esa capacidad es precisamente la que aporta la conectividad de la bomba de calor, que permite maximizar su rendimiento y potenciar el ahorro.

De sistema aislado a 'pila térmica' integrada en el hogar

Subires describe la tecnología de gestión térmica como un nexo indispensable entre la bomba de calor y el resto del ecosistema energético de la vivienda. La inercia térmica del edificio y sus sistemas de almacenamiento se transforman así en un recurso activo, una "auténtica pila térmica", capaz de coordinarse con la red y la comercializadora para optimizar el gasto sin sacrificar el confort del usuario.

La integración de la climatización y la producción de agua caliente sanitaria en una plataforma conectada permite que ambos sistemas dejen de funcionar de forma aislada y se gestionen de manera integral. Esta interoperabilidad habilita que la bomba de calor reciba señales de precio de la electricidad y anticipe, desplace o module determinados consumos hacia las horas más económicas, manteniendo el confort como prioridad absoluta.

El reto pendiente: electrificar la calefacción, no solo el aire acondicionado

Subires recuerda que, mientras el aire acondicionado ya está ampliamente electrificado mediante sistemas de expansión directa, uno de los principales retos de la electrificación residencial se encuentra en la calefacción. De ahí que el verdadero potencial de la bomba de calor no resida únicamente en el equipo, sino en la capa de gestión que lo hace interoperable con el resto del hogar y con el mercado.