La ONU pide más inversión en redes y coordinación regional tras los apagones de España y Asia Central
El apagón que el 14 de agosto dejó sin electricidad a Kazajistán, Uzbekistán, Tayikistán y Kirguistán, y que se produjo un año después del colapso en la península Ibérica, ha reactivado el debate sobre la seguridad del suministro. El director de Energía de la Comisión Económica de la ONU para Europa (UNECE), Dario Liguti, sostiene que ambos incidentes, pese a tener orígenes distintos, envían el mismo mensaje: falta inversión en redes y coordinación regional, y ningún tipo de generación es culpable por sí mismo.

La ONU pide no replegarse a escala nacional tras los apagones
El responsable de Energía, Vivienda y Gestión de Suelo de la UNECE, Dario Liguti, ha subrayado en una entrevista con EFE que los apagones deberían ser "momentos para fomentar la coordinación y la integración de los sistemas eléctricos, no para replegarse a escala nacional". En su opinión, "la lección es muy clara, cada país necesita una mayor integración en sistemas eléctricos y energéticos regionales, pero ello debe ir acompañado de inversiones en tecnologías e infraestructuras, y de un marco regulatorio adecuado".
Dos orígenes distintos, una misma conclusión
El apagón del 14 de agosto en Asia Central afectó a cuatro países que heredaron de la Unión Soviética un sistema energético único e interconectado en el que, según Liguti, "no ha habido suficientes inversiones para su modernización". Las investigaciones apuntan a que dos unidades hidroeléctricas en Kirguistán se detuvieron por una emergencia, lo que creó una sobrecarga en uno de los corredores de transmisión e interrumpió de forma automática el suministro para preservar los equipos de generación.
Aunque el experto recuerda que se trata de situaciones diferentes, la sobrecarga de la red y la actuación de los sistemas automáticos de protección recuerdan al apagón sufrido por España y Portugal el 28 de abril de 2025. "El de Asia Central fue un problema clásico de suministro de electricidad, con una pérdida de 600 megavatios de suministro procedente de centrales hidroeléctricas, mientras que en España hubo una cuestión relacionada con la calidad de la electricidad, por variaciones y oscilaciones", explicó.
Renovables: ni culpables ni inocentes, y el caso español
Liguti insistió en que "el tipo o tipos de energía utilizados en un país no aumenta o disminuye la probabilidad de apagones" y que "no están ligados a una determinada tecnología energética. Cada una tiene sus ventajas y debilidades, y lo importante es saber incorporar todos estos elementos en la planificación y disponer de las infraestructuras adecuadas".
Sobre el caso español, señaló que "lo que ocurrió en España es que el porcentaje de energías renovables dentro del suministro total había alcanzado un nivel muy elevado pero el marco reglamentario no se había ajustado para que las energías renovables pudieran también proporcionar a la red los mismos servicios de calidad que las energías tradicionales". Añadió que no se había previsto que las renovables prestaran servicios auxiliares como la compensación y el control de oscilaciones, pero subrayó que tras el incidente del año pasado España ha tomado medidas para que no vuelva a ocurrir. "Es uno de los países pioneros en energías renovables y, cuando se cambia un sistema a una velocidad tan grande, también se descubren problemas que antes no existían", destacó.
Integración regional, diversificación y el papel de la nuclear
El experto puso como ejemplo la complementariedad entre países con distintos mixes: "Suiza tiene energía hidroeléctrica, Francia nuclear, España solar, y juntas pueden complementarse". En el actual verano de sequía, el déficit que la falta de agua está causando en las centrales hidroeléctricas puede verse paliado con creces con los niveles récord de generación solar.
En Asia Central, insistió, los problemas son de coordinación y falta de inversión y no de tipo de energía, que además está diversificada: Kazajistán y Uzbekistán son grandes productoras de combustibles fósiles que alimentan su producción energética, mientras que Tayikistán y Kirguistán apostaron por centrales hidroeléctricas.
Sobre la energía nuclear, Liguti aseguró que "es relativamente limpia cuando se compara con las fuentes tradicionales y por tanto tiene un papel dentro de un mix energético bajo en carbono", y que "desde un punto de vista estrictamente técnico, no hay ninguna razón por la que la energía nuclear no pueda formar parte de un mix energético diversificado".



