renovables

La presa de Los Toranes plantea en Teruel una segunda vida más allá del derribo: energía, regadío y freno a incendios

La presa de Los Toranes, en el río Mijares (Teruel), enfrenta un futuro incierto. Su concesión hidroeléctrica expiró en 2018, el Tribunal Supremo confirmó en 2024 que Iberdrola debe asumir el derribo y la Administración hidráulica planteó extinguir el aprovechamiento. Pero un frente formado por tres ayuntamientos, regantes, agentes económicos y el Gobierno de Aragón impulsa una alternativa: conservar la infraestructura y darle una segunda vida que combine generación eléctrica, regadío, prevención de incendios y patrimonio.

Fotografía que ilustra la noticia: La presa de Los Toranes plantea en Teruel una segunda vida más allá del derribo: energía, regadío y freno a incendios
(elperiodicodelaenergia.com)

Una concesión que expiró y un Supremo que ordena demoler

La presa de Los Toranes se ubica en Albentosa, en la comarca de Gúdar-Javalambre, cerca de Olba y San Agustín. Fue concebida para aprovechar energéticamente las aguas del Mijares y forma parte de un sistema hidráulico que incluye la central hidroeléctrica y la histórica Acequia del Diablo. La concesión hidroeléctrica terminó en 2018 y la Administración hidráulica planteó entonces extinguir el aprovechamiento y desmantelar la infraestructura.

En 2024, el Tribunal Supremo confirmó que el anterior concesionario, Iberdrola, debe asumir los costes de demolición. Este escenario deja sobre la mesa una pregunta que el territorio se hace explícitamente: ¿el final de una concesión debe significar también el final de la vida útil de una infraestructura renovable? Desde Los Toranes, municipios, regantes y otros agentes locales defienden que no, y han planteado una tercera vía que evite el derribo.

Una central para un nuevo modelo energético: comunidad local y autoconsumo

La función original de Los Toranes fue producir electricidad, y esa sigue siendo su principal oportunidad. La tecnología hidroeléctrica continúa formando parte del sistema renovable español, pero el modelo energético ha cambiado: hoy se habla de generación distribuida, autoconsumo, comunidades energéticas y consumo local. En ese marco, en el entorno de Los Toranes se ha planteado recuperar el aprovechamiento hidroeléctrico mediante una nueva fórmula, entre cuyas posibilidades está una comunidad energética local.

La cuestión, según plantea el texto que recoge la propuesta, no es solo cuánta electricidad podría producir la instalación, sino quién se beneficia de esa energía. Una instalación renovable en una comarca rural puede suministrar electricidad a empresas y servicios próximos, reducir costes, atraer actividad y hacer que una parte del valor generado permanezca en el territorio. El planteamiento de fondo es que las zonas rurales no deberían ser únicamente lugares donde se produce energía para otros, sino protagonistas de su generación y de sus beneficios.

Agua, regadío y resiliencia frente a los incendios

La presa está vinculada al sistema de la Acequia del Diablo, una infraestructura histórica relacionada con el regadío del valle del Mijares. Su situación actual presenta cuestiones técnicas y administrativas que deben resolverse, pero también ofrece la oportunidad de modernizar el sistema, regularizarlo y garantizar el agua para la actividad agraria. En una comarca de montaña, mantener el regadío significa conservar cultivos, mantener paisaje, sostener actividad económica y ayudar a fijar población.

El tercer elemento que cobra importancia es la resiliencia frente a los incendios forestales. El entorno del Mijares es forestal y tiene población dispersa. En marzo de 2023 sufrió las consecuencias del gran incendio de Villanueva de Viver, que comenzó en Castellón, avanzó por el Alto Mijares y llegó a la provincia de Teruel, afectando a Olba y San Agustín, con varios núcleos evacuados.

El texto que recoge la propuesta advierte de que no sería riguroso atribuir a Los Toranes un papel decisivo en la extinción de aquel incendio, por falta de documentación suficiente. Sí existe, en cambio, constancia de que el sistema hidráulico asociado a la presa y sus acequias ha proporcionado agua para combatir incendios locales, entre ellos episodios que afectaron a Los Giles, Las Ventas y La Verdeja. Disponer de reservas de agua próximas puede reforzar la capacidad de respuesta de los municipios, pero eso requiere planificación: puntos de carga, accesos adecuados, protocolos y coordinación con los servicios de emergencia. Y, antes de eso, reconocer ese posible valor antes de eliminar la infraestructura.

Patrimonio y un consenso político poco habitual

Los Toranes tiene además una dimensión económica y patrimonial. La presa, la central y la Acequia del Diablo forman parte de un paisaje hidráulico construido durante generaciones. El Gobierno de Aragón llegó a iniciar un expediente para estudiar la protección patrimonial del conjunto. Ese patrimonio puede convertirse en un recurso a través de rutas, turismo de naturaleza, divulgación de la ingeniería hidráulica, historia de la energía y educación ambiental.

El elemento que hace especialmente singular el caso de Los Toranes es el amplio consenso territorial para buscar una alternativa al derribo. Los ayuntamientos de Albentosa, Olba y San Agustín, gobernados por diferentes sensibilidades políticas, han defendido su conservación. También los regantes y otros agentes económicos han planteado la necesidad de mantener el sistema, y el Gobierno de Aragón ha defendido igualmente que se estudien alternativas.

El consenso no se basa en una única razón: para unos es energía, para otros agua, para otros agricultura, y también están la prevención de incendios, el patrimonio y el turismo. La suma de todos esos usos cambia la dimensión del problema. La propuesta que se plantea es una tercera vía: que el anterior concesionario cumpla todas sus obligaciones y devuelva la infraestructura en las condiciones técnicas, de seguridad y ambientales exigibles; después, realizar una evaluación completa del estado de la presa, costes de adaptación, potencial energético, usos agrarios, servicios frente a incendios, compatibilidad ambiental y modelo de gestión; y si los resultados son favorables, estudiar una nueva fórmula de titularidad, gestión o concesión.

Un laboratorio para la España rural

El debate de Los Toranes puede tener recorrido más allá de Teruel. España cuenta con numerosas infraestructuras hidráulicas construidas durante el siglo XX. Algunas siguen cumpliendo su función, otras han quedado obsoletas y algunas se encuentran al final de sus concesiones. No todas tendrán la misma respuesta: en unos casos será necesario demoler, en otros modernizar y en otros puede tener sentido reconvertir.

Los Toranes reúne varias condiciones para explorar esta última opción: tiene infraestructura hidroeléctrica, un recurso renovable, está vinculada a un sistema de regadío, se encuentra en una zona expuesta a incendios, tiene valor patrimonial y está en un territorio que necesita actividad económica. Puede ser, por tanto, un pequeño laboratorio para un nuevo modelo de infraestructura renovable integrada en el territorio: que produzca energía, ayude a gestionar el agua, contribuya a la resiliencia frente a los incendios, genere actividad económica y conserve patrimonio.