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La prórroga de Almaraz podría elevar un 40% los vertidos renovables en 2030, según Aurora Energy Research

La decisión del Gobierno de prorrogar la operación de la central nuclear de Almaraz hasta 2030 puede recortar el consumo de gas y aliviar los precios mayoristas, pero también amenaza con agravar el problema de los vertidos de energía renovable en España. Un análisis de Aurora Energy Research estima que, frente a un escenario sin prórroga, la energía eólica y solar que no puede integrarse en la red aumentaría un 40% en 2030, con un impacto especialmente severo en Extremadura y, dentro de la comunidad, en la provincia de Cáceres.

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(elperiodicodelaenergia.com)

El equilibrio entre nuclear y renovables: menos gas, más vertidos

El análisis de Aurora Energy Research, consultora especializada en mercados energéticos, concluye que la extensión de la vida útil de Almaraz tendría un doble efecto sobre el sistema eléctrico español. Por un lado, la central nuclear desplazaría generación de ciclos combinados, lo que reduciría el consumo de gas y, potencialmente, los precios de la electricidad para los consumidores. Por otro, su producción competiría por una capacidad de red ya limitada con la generación renovable, que seguirá creciendo en los próximos años.

Alejandro Zerain, Head of Advisory de Aurora Energy Research, explica que el efecto de mantener la central debe analizarse no solo desde la generación, sino desde la capacidad de la red para absorber y transportar la electricidad producida por las nuevas instalaciones eólicas y solares. "Desde un punto de vista puramente técnico, la extensión de la central nuclear Almaraz reducirá el consumo de gas y el coste para los consumidores, pero a su vez tiene un impacto en la integración de las energías renovables y en la incorporación de nuevos proyectos", señala.

El problema adquiere especial relevancia en Extremadura, donde se concentra una elevada capacidad renovable y, al mismo tiempo, algunos de los principales cuellos de botella para la inyección de electricidad en el sistema. Almaraz comparte así una red limitada con la generación solar, en un territorio donde la capacidad de transporte no ha crecido al mismo ritmo que la instalación de nuevas plantas.

Cifras de vertidos y congestión en la red extremeña

En lo que va de año, el curtailment técnico —la electricidad que no puede integrarse en el sistema y que no es remunerada— alcanza ya los 4,5 TWh, frente a los 3,6 TWh registrados durante todo 2025. Esto supone un incremento del 25% en apenas ocho meses, lo que subraya la aceleración del problema. Según los datos manejados por Aurora Energy Research, en algunos nudos de la red eléctrica extremeña se llegaron a registrar tasas de electricidad no integrada de alrededor del 60% durante el pasado mes de junio.

La situación es especialmente crítica en la provincia de Cáceres, donde se ubica la central. El principal centro de consumo de la zona es Madrid, pero las líneas que transportan hacia el centro del país la electricidad generada en Cáceres atraviesan Badajoz, donde la red ya presenta importantes restricciones. El resultado, según el análisis de Aurora, será una mayor situación de sobreproducción eléctrica en Extremadura.

Estas restricciones afectan directamente a los ingresos y a la rentabilidad de las instalaciones renovables que ya están en funcionamiento, pero también introducen un factor adicional de incertidumbre para los proyectos que todavía se encuentran en desarrollo. La consultora prevé que los vertidos de la generación eólica y solar, incluyendo tanto la fotovoltaica como la termosolar, aumenten un 40% en 2030 frente al escenario en el que Almaraz no prolongase su actividad.

Los permisos flexibles: ¿una solución para el almacenamiento?

El debate sobre la continuidad de Almaraz se produce en un momento de profundas transformaciones en el sistema eléctrico español. La semana en la que se anunció la medida también se publicó la regulación de los permisos de acceso flexible a la red, una fórmula destinada, entre otros objetivos, a facilitar la conexión de baterías y favorecer el incremento de la demanda eléctrica en aquellos puntos donde pueda contribuir a reducir la congestión.

Aurora Energy Research considera que estos permisos pueden ofrecer una alternativa especialmente interesante para el almacenamiento. "Nuestros análisis muestran que los permisos flexibles son una mejor opción para las baterías que los permisos de conexión en firme", apunta Zerain, que destaca además que esta modalidad exime del pago de peajes y cargos.

Sin embargo, la nueva regulación también introduce incertidumbre para los promotores de almacenamiento. El régimen contempla cuatro modalidades de permisos flexibles y, por tanto, el efecto de las restricciones dependerá en buena medida de las características de cada instalación, de su localización y de la situación concreta de la red en el nudo al que pretenda conectarse. La ubicación adquiere así un peso creciente en la viabilidad de los proyectos de baterías.

Aunque el almacenamiento está llamado a desempeñar un papel fundamental para aportar flexibilidad al sistema y facilitar una mayor integración de las renovables, las condiciones de acceso a la red pueden determinar tanto su modelo de negocio como su capacidad efectiva para prestar servicios al sistema.

El reto de la red frente a la transición energética

Todo ello ocurre, además, en un escenario de fuerte tensión en el mercado eléctrico. El precio de la electricidad mayorista se ha disparado en las últimas semanas, coincidiendo con un incremento de la demanda eléctrica asociado a las olas de calor y con unos precios elevados del gas en los mercados internacionales. España parte de una posición destacada en materia de generación renovable, después de haber alcanzado una de las mayores tasas de penetración de energía solar y eólica de su entorno.

Sin embargo, el rápido crecimiento de la generación ha puesto de manifiesto las limitaciones de una red que no ha aumentado su capacidad de transporte al mismo ritmo. En este contexto, la prolongación de Almaraz añade una nueva variable a la planificación del sistema. La central puede contribuir a reducir la necesidad de generación con ciclos combinados y contener parte de los costes asociados al gas, pero, al mismo tiempo, su producción nuclear compite por una capacidad de red limitada con una generación renovable que seguirá creciendo durante los próximos años.

Para Aurora Energy Research, el reto pasa por abordar de forma simultánea estas tensiones y evitar que la falta de capacidad de red termine convirtiéndose en un freno para la transición energética. "Si bien España ha logrado integrar una de las tasas de energía solar y eólicas más altas del entorno, procede atender los crecientes desafíos en el sistema y el mercado eléctrico para una buena integración de las energías renovables en operación y las que se prevé instalar para cumplir con la planificación actual", concluye Zerain. La evolución de los vertidos será, por tanto, uno de los indicadores clave para medir hasta qué punto el sistema español es capaz de transformar el crecimiento de la capacidad renovable en electricidad efectivamente aprovechable.