electricidad

La seguridad energética adelanta al clima como prioridad para el 60% de los expertos, según Bureau Veritas

El Global Energy Transition Report 2026 de Bureau Veritas, elaborado a partir de una encuesta a 798 profesionales del sector energético de 11 regiones, revela un cambio de prioridades: el 60% de los encuestados sitúa la seguridad energética por delante de los objetivos climáticos como motor de las políticas energéticas. El informe, publicado este martes, subraya que la descarbonización no se abandona, pero queda condicionada por la necesidad de garantizar el suministro en un contexto de demanda eléctrica creciente y redes saturadas.

Fotografía que ilustra la noticia: La seguridad energética adelanta al clima como prioridad para el 60% de los expertos, según Bureau Veritas
(elperiodicodelaenergia.com)

La seguridad energética, nuevo eje de la transición

El informe de Bureau Veritas, titulado Global Energy Transition Report 2026, se basa en una encuesta a 798 profesionales del sector energético de 11 regiones del mundo. Según el estudio, el 60% de los encuestados considera que la seguridad energética ha adelantado a los objetivos climáticos como principal motor de las políticas energéticas. Este cambio de prioridades, no obstante, no implica un abandono de la descarbonización: los gobiernos abordan la política energética desde una combinación de seguridad, soberanía y reducción de emisiones, con el objetivo de garantizar el acceso a una energía asequible y reforzar la resiliencia de los sistemas.

En este escenario, reducir la dependencia de combustibles importados adquiere una importancia creciente, y las renovables mantienen su papel. Bureau Veritas destaca que una mayor presencia de fuentes domésticas como la solar y la eólica puede disminuir la exposición a la volatilidad de los mercados internacionales de combustibles y reforzar la soberanía energética. De hecho, el 43% de los profesionales consultados considera que el cambio hacia las renovables es estructural y continuará acelerándose. El despliegue renovable alcanzó un nuevo récord en 2025 y, en numerosos mercados, la eólica y la solar se encuentran entre las tecnologías más competitivas para nueva generación eléctrica.

Desde 2010, el despliegue de renovables ha permitido evitar unos 700 millones de toneladas de carbón y 400.000 millones de metros cúbicos de gas importados, con un ahorro estimado de 1,3 billones de dólares, según el informe.

La demanda eléctrica crece más rápido que la capacidad del sistema

El gran desafío de esta nueva etapa está en la velocidad a la que crece el consumo de electricidad. El 72% de los encuestados considera que la demanda eléctrica aumenta más rápido de lo que los sistemas energéticos están preparados para asumir. Bureau Veritas habla de una nueva "Era de la Electricidad", impulsada por la electrificación de la industria, el transporte y los edificios, pero también por el desarrollo de la inteligencia artificial y los centros de datos.

Las perspectivas de crecimiento son especialmente relevantes en algunos de los principales mercados. China podría añadir unos 2.600 TWh de demanda eléctrica hasta 2030, una cantidad equivalente al consumo actual de toda la Unión Europea. En Estados Unidos, los centros de datos se están convirtiendo en uno de los principales motores del crecimiento, mientras que India mantiene también unas elevadas perspectivas de aumento de la demanda. En Europa, Bureau Veritas prevé alrededor de 50 TWh adicionales de demanda eléctrica hasta el final de la década, vinculados principalmente a la recuperación de la actividad industrial tras la crisis energética.

La inteligencia artificial añade una presión adicional. La expansión de los centros de datos está disparando sus necesidades de electricidad y, según el informe, la demanda asociada a estas instalaciones podría crecer aproximadamente cuatro veces más rápido que la del resto de sectores. Esta expansión ya está chocando con las limitaciones de las infraestructuras: Bureau Veritas estima que alrededor del 20% de la capacidad mundial de centros de datos prevista hasta 2030 podría sufrir retrasos por restricciones de red.

Las redes, principal cuello de botella

La infraestructura eléctrica aparece como uno de los grandes retos para acompasar la transición al crecimiento de la demanda. El informe calcula que será necesario añadir o renovar más de 80 millones de kilómetros de redes hasta 2040, aproximadamente el equivalente a toda la red mundial existente actualmente. La dificultad no reside únicamente en el volumen de inversión, sino también en los plazos: mientras que un proyecto renovable puede desarrollarse en entre uno y cinco años, una nueva infraestructura de red puede necesitar entre cinco y 15 años para completar su planificación, permisos y construcción.

Esta diferencia está generando un desfase entre el ritmo de incorporación de nueva generación y demanda y la capacidad de las redes para conectarlas. Bureau Veritas calcula que más de 2.500 GW de proyectos de renovables, almacenamiento y grandes consumidores permanecen bloqueados en colas de conexión a escala mundial. El 66% de los encuestados considera que el desarrollo de las redes y la velocidad de conexión de los proyectos continúan siendo un problema.

Entre las respuestas planteadas por el informe aparecen una mayor inversión, una planificación más anticipada y el uso de tecnologías capaces de aprovechar mejor las infraestructuras existentes. Conductores avanzados, sistemas de gestión dinámica de las líneas, almacenamiento, gestión de la demanda, digitalización e inteligencia artificial pueden contribuir a aumentar la capacidad y flexibilidad de las redes mientras se construyen nuevas infraestructuras.

Permisos lentos y almacenamiento al alza

A la falta de capacidad de red se suma la lentitud de los procesos administrativos. El 70% de los encuestados considera que la velocidad de los permisos no ha mejorado durante el último año, mientras que un 26% cree que incluso ha empeorado. Bureau Veritas señala que los retrasos para determinados proyectos solares superan los dos años en varios países y pueden alcanzar los cuatro. El 29% de los profesionales consultados sitúa la reforma de los procesos de permisos y planificación entre las principales herramientas para conseguir una transición equilibrada hasta 2030.

En cuanto a las tecnologías de flexibilidad, las baterías se encuentran entre las que más rápido están creciendo. En 2025 se instalaron 108 GW de nueva capacidad de almacenamiento mediante baterías en todo el mundo, un 40% más que en 2024. Además, el 60% de los encuestados considera que el ritmo de innovación en almacenamiento se ha acelerado durante el último año.

La energía nuclear también está recuperando protagonismo. Bureau Veritas señala que en 2025 comenzaron más de 12 GW de nuevas construcciones nucleares, uno de los niveles más elevados de las últimas tres décadas. El 58% de los encuestados considera que prolongar o reiniciar centrales existentes puede contribuir a cubrir la demanda de los centros de datos durante esta década. Los combustibles convencionales tampoco desaparecen del escenario a corto plazo: alrededor de un tercio de los participantes considera necesaria la generación fósil para atender la demanda eléctrica vinculada a la inteligencia artificial, mientras que el gas puede mantener un papel como respaldo flexible del sistema. Bureau Veritas advierte, no obstante, de que la dependencia de gas importado puede introducir riesgos relacionados con la geopolítica, los precios y las infraestructuras de suministro.

Metano, diversificación y una transición bajo doble exigencia

El informe identifica la reducción de las emisiones de metano como otra de las oportunidades más inmediatas para avanzar en la descarbonización de los activos convencionales. El metano representa alrededor del 30% del aumento de la temperatura registrado desde la Revolución Industrial, mientras que las emisiones procedentes del sector energético suponen más del 35% de las emisiones de metano derivadas de la actividad humana. Bureau Veritas considera que las soluciones disponibles podrían eliminar alrededor del 70% de las emisiones de metano asociadas a los combustibles fósiles, mediante medidas como la detección y reparación de fugas, la mejora de las infraestructuras, la captura del gas asociado o su reinyección.

La diversificación de las fuentes de energía aparece, a su vez, como una respuesta a los riesgos derivados de la dependencia exterior. Esta cuestión cobra especial importancia en los países emergentes y en desarrollo, que concentran más del 80% del crecimiento mundial de la demanda energética. El 72% de los encuestados considera que es necesario aumentar significativamente la inversión en proyectos de transición energética en estas regiones.

El escenario que dibuja Bureau Veritas es el de una transición que continúa avanzando, pero que se enfrenta a un sistema energético cada vez más complejo. El crecimiento de la demanda, la presión sobre las redes, los retrasos administrativos, las tensiones geopolíticas y la necesidad de movilizar grandes volúmenes de inversión están modificando las condiciones en las que se desarrolla la descarbonización. A ello se suma la creciente digitalización del sistema: el 68% de los encuestados considera que la inteligencia artificial incrementará los riesgos relacionados con la ciberseguridad y la privacidad de los datos, mientras los ataques contra infraestructuras energéticas críticas se consolidan entre las principales amenazas identificadas.

Al mismo tiempo, el informe advierte de la distancia existente respecto a los objetivos climáticos: el 82% de los expertos considera que el mundo ya no está en la senda necesaria para limitar el calentamiento global a 1,5 ºC. La transición, por tanto, afronta una doble exigencia: responder al crecimiento de la demanda y reforzar la seguridad del suministro sin abandonar la reducción de emisiones. Para Bureau Veritas, esto exige acelerar las inversiones en redes, mejorar la planificación y los permisos, ampliar la flexibilidad del sistema y diversificar las fuentes de energía.