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Reino Unido renuncia a un plan específico contra el 'Dunkelflaute' y confía en sobrecapacidad y gas para garantizar el suministro

El Gobierno británico ha confirmado que no desarrollará una estrategia específica para afrontar los episodios de 'Dunkelflaute', los periodos prolongados de baja producción eólica y solar. Ante el Comité de Medio Ambiente y Cambio Climático de la Cámara de los Lores, el ministro de Energía, Michael Shanks, defendió que la sobrecapacidad y el refuerzo de las redes serán las herramientas clave para garantizar la seguridad de suministro, mientras el gas natural mantendrá un papel de respaldo durante los próximos años.

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(elperiodicodelaenergia.com)

Sobrecapacidad como estrategia frente a la escasez renovable

En la última sesión de la investigación parlamentaria sobre los riesgos del 'Dunkelflaute', Shanks reconoció que el Ejecutivo no cuenta con una solución específica para este fenómeno meteorológico. En su lugar, la estrategia pasa por abordarlo como uno más de los riesgos climáticos que pueden afectar al sistema eléctrico, desde los periodos de escasa generación renovable hasta los episodios de temperaturas extremas.

El enfoque del Gobierno se centra en reforzar la capacidad del sistema y aumentar el margen de reserva disponible. La sobrecapacidad se perfila así como uno de los principales instrumentos para garantizar el suministro durante las ventanas de escasez de generación, en lugar de diseñar mecanismos particulares para este tipo de eventos.

La prioridad inmediata del Ejecutivo es completar la Planificación Energética Territorial Estratégica (SSEP), que determinará dónde será necesario desarrollar nuevas infraestructuras y qué combinación de tecnologías permitirá cubrir la demanda eléctrica a largo plazo. El operador del sistema británico, NESO, ha presentado seis escenarios alternativos que serán sometidos a consulta pública.

Durante el próximo año, el Gobierno deberá seleccionar la hoja de ruta definitiva atendiendo a tres criterios: el impacto territorial, el coste para los consumidores y la seguridad de suministro. El plan podrá revisarse cada tres años.

El gas seguirá respaldando el sistema y habrá que renovar la flota

Pese a la apuesta por acelerar el despliegue de energías renovables, el Gobierno británico reconoce que el sistema eléctrico seguirá dependiendo del gas natural durante los próximos años para garantizar el suministro en momentos de fenómenos climáticos extremos. El ministro Shanks señaló que uno de los principales retos será renovar parte de la flota de centrales de ciclo combinado.

Según los datos aportados en la sesión, alrededor de 15 GW de capacidad podrían afrontar problemas de obsolescencia a mediados de la próxima década. La flota actual cuenta con unos 35 GW en operación, y el actual mercado de capacidad permitirá financiar buena parte de las inversiones necesarias para su renovación.

En cuanto a la seguridad del suministro de gas, Shanks no considera necesario introducir reservas estratégicas ni impulsar grandes proyectos adicionales de almacenamiento. El ministro argumentó que alrededor del 40% de la demanda británica está cubierta por la producción del mar del Norte, lo que reduce la necesidad de invertir en nuevas infraestructuras de almacenamiento de gas o hidrógeno.

Frente a esas opciones, el Ejecutivo considera prioritario reforzar las redes eléctricas para facilitar la integración de nueva generación renovable y mejorar la capacidad del sistema para responder a los cambios en la producción y la demanda.

Revisión de los mecanismos de mercado para atraer inversión

Una vez definida la planificación energética, el Gobierno tendrá que adaptar los mecanismos de mercado para ofrecer visibilidad a los inversores y garantizar el desarrollo de las tecnologías seleccionadas. Shanks adelantó que algunas alternativas tendrán un papel limitado en el futuro mix energético, como la energía mareomotriz y undimotriz, que el Ejecutivo considera demasiado costosas.

En cuanto al biogás, el ministro considera suficiente la capacidad contemplada actualmente en la planificación, de entre 30 y 40 TWh para 2050. El hidrógeno también genera dudas en el Gobierno, especialmente por el elevado coste de utilizar este combustible en centrales de ciclo combinado. Respecto a la captura de carbono, el ministro defendió un desarrollo limitado de esta tecnología.

Los contratos por diferencia (CfD) seguirán desempeñando un papel central en los incentivos a la inversión. De hecho, Shanks reconoció que el Gobierno está retrasando la novena subasta de CfD mientras estudia posibles modificaciones en las condiciones de estos contratos.

Por su parte, Bill Jones, subdirector de Seguridad Eléctrica Futura del DESNZ, restó importancia al mercado de capacidad como herramienta para impulsar nuevas tecnologías. Según explicó, el mecanismo de capacidad es neutral desde el punto de vista tecnológico y no determina qué instalaciones deben construirse, sino que permite participar a aquellas que ya están operativas y cumplen los requisitos establecidos. Tampoco el nuevo mecanismo 'cap and floor' parece ofrecer, por sí solo, una solución para incentivar todas las tecnologías de almacenamiento de muy larga duración, debido a la falta de competitividad económica de algunas de ellas.