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Repsol y Moeve pujan por el contrato de combustibles de Defensa mientras un recurso bloquea siete lotes

El Ministerio de Defensa ha puesto en marcha la licitación del nuevo acuerdo marco para el suministro de combustibles líquidos a las Fuerzas Armadas, con un presupuesto máximo de casi 1.500 millones de euros. Repsol y Moeve han confirmado su interés, aunque el expediente está parcialmente bloqueado por un recurso de Overseas Energies ante el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TACRC), que ha suspendido de forma cautelar siete de los doce lotes.

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(Expansión)

Un contrato que duplica su presupuesto y que no deja indiferente a nadie

El nuevo acuerdo marco supera ampliamente la cuantía del anterior, firmado en 2022 por 768 millones de euros, al pasar a rozar los 1.500 millones, un 92% más. Con respecto al contrato de 2018, que gestionó 711,3 millones de euros, el incremento alcanza el 107,5%, según los datos del expediente.

Fuentes de Moeve han confirmado que la compañía participará en la licitación, mientras que Repsol, que ya estuvo presente en los dos acuerdos marco anteriores, es "más que previsible" que también lo haga, aunque desde la empresa no han confirmado oficialmente su presencia.

Repsol y Moeve, con intereses dispares tras 2022

En el acuerdo marco de 2022, Repsol se adjudicó cinco de los doce lotes, incluyendo el suministro de combustible para barcos y aviones. Entre prórrogas y modificaciones, sus adjudicaciones alcanzaron unos 207 millones de euros, casi el 27% del valor máximo del contrato.

Por su parte, Moeve obtuvo un solo lote, el de combustible para turbinas de aviación en las bases aéreas de Canarias, por unos 55 millones de euros. El nuevo contrato duplica la cuantía de este lote, que ahora supera los 100 millones de euros, un dato que evidencia el interés de la compañía en la nueva puja.

El principal adjudicatario del acuerdo marco vigente fue Novum Energy Trading Corp, sociedad de matriz británica dedicada al comercio mayorista de combustibles, que se embolsó 460 millones de euros a través de dos lotes: uno de diésel naval y otro de combustible para turbinas de aviación que se suministra a través del oleoducto militar Rotaza, que une la base naval de Rota (Cádiz) con Zaragoza.

El recurso de Overseas Energies paraliza la mayor parte del contrato

La licitación está pendiente de la decisión del TACRC tras el recurso presentado por la firma catalana Overseas Energies, que argumenta que no pudo presentar su propuesta dentro del plazo (que finalizó el 4 de mayo) debido a una serie de incidencias. El tribunal ha suspendido cautelarmente los lotes 1, 3, 4, 5, 6, 8 y 10, cuyo importe máximo conjunto asciende a casi 1.326 millones de euros, incluidas prórrogas.

El lote más cuantioso es el 8, el combustible para turbinas de aviación a través de Rotaza, con 701,5 millones de euros, el 47,5% del importe máximo total. Le sigue el lote de gasolinas, gasóleos y HVO (diésel renovable) para la Península y Baleares, con 311,67 millones, y el de diésel naval destilado (F-76) para bases de la Armada, con 241 millones. El resto de lotes oscilan entre 3,7 y 110 millones de euros, incluyendo el de Canarias que Moeve espera renovar.

Aunque el recurso afecta a la mayor parte del importe, la licitación no queda totalmente paralizada, y tanto Repsol como Moeve siguen adelante con sus planes para participar en los lotes no suspendidos y en aquellos donde la suspensión pueda levantarse.

La geopolítica dispara el gasto en combustible militar

El aumento del gasto público en combustible para buques y aviones militares desde 2018 coincide con un contexto de tensiones geopolíticas globales, como la invasión rusa de Ucrania y la actual guerra en Irán, que han incidido en el precio del gas y de los combustibles. Además, el incremento también refleja el aumento de la inversión en vehículos militares de todo tipo, como aviones o buques de guerra.

Para el sector de los combustibles, este contrato representa una oportunidad de negocio significativa en plena transición energética. La inclusión de HVO (diésel renovable) en el lote de carburantes para la Península y Baleares apunta a la progresiva penetración de combustibles con menor huella de carbono en los suministros militares, aunque el grueso del contrato sigue dependiendo de combustibles fósiles.