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Un proyecto federal en EE.UU. busca legalizar los paneles solares de balcón y propone ayudas de 1.000 dólares

El congresista demócrata por Nueva Jersey Rob Menendez ha presentado esta semana en la Cámara de Representantes de EE.UU. la 'Socket Full of Sunshine Act', la primera iniciativa federal para regular los paneles solares de balcón, una tecnología de bajo coste que hoy carece de un estándar común en el país y que podría ahorrar cientos de dólares al año a los hogares.

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(elperiodicodelaenergia.com)

Un kit que se amortiza en 2,5 años y que hoy depende de un mosaico de leyes estatales

Los kits solares de balcón, formados por uno a cuatro paneles que se conectan a una toma doméstica de 120 voltios, permiten alimentar un portátil, una nevera o un pequeño aire acondicionado. Su potencia es limitada, pero su rentabilidad es notable: se amortizan en unos 2,5 años, frente a más de diez de una instalación en tejado, y después pueden ahorrar cientos de dólares al año según la tarifa eléctrica local.

A pesar de estas ventajas, en EE.UU. no existe un estándar federal que avale su uso seguro. Cada estado legisla por su cuenta: Utah fue el primero en aprobar una ley en 2025, y este año se han sumado otros diez estados, entre ellos California, Colorado, Maryland y Virginia, que exigen que los kits estén certificados por laboratorios de reconocimiento nacional como UL Solutions. En más de veinte estados, los proyectos de legalización no han salido adelante.

Qué exige la 'Socket Full of Sunshine Act': ayudas, estándares y protección a inquilinos

El proyecto de ley define el dispositivo como un equipo de hasta 1.200 vatios, enchufable a una toma estándar de 120 voltios y con certificación de UL o un laboratorio similar. Si supera los 400 vatios de salida en corriente alterna, deberá incorporar un sistema de control de potencia.

El texto también establece que los reguladores eléctricos de cada estado deberán estudiar normas para estos equipos, salvo que su legislatura ya las haya aprobado o rechazado expresamente. Además, encarga a la Comisión de Seguridad de Productos de Consumo un estándar de seguridad y exige que los consumidores reciban información sobre instalación, garantía y ahorro esperado.

Uno de los ejes del proyecto son las ayudas económicas: el Departamento de Energía gestionaría subvenciones de hasta 1.000 dólares para hogares de renta baja y media, con una dotación de 100 millones de dólares anuales hasta el año fiscal 2032 (600 millones en total). Los estados deberían verificar los ingresos en el momento de la compra, priorizar a inquilinos y vecinos de bloques, y prohibir que los propietarios impidan su uso. Solo se subvencionarían equipos fabricados en EE.UU. con más de un 55% de componentes nacionales.

Un calendario adverso para la tramitación

El proyecto llega en un momento complicado. El Congreso estadounidense está en receso electoral hasta mediados de noviembre, y la legislatura acaba el 3 de enero de 2027. Eso deja apenas unos días de sesión para su tramitación, por lo que es improbable que avance en esta legislatura. La iniciativa podría volver a presentarse en enero, según la información publicada.

En su defensa de la ley, Menendez ha subrayado que "las familias están asfixiadas por facturas que no dejan de subir" y ha presentado esta tecnología como una forma "sencilla y asequible" de recortarlas, denunciando que normas obsoletas y tasas innecesarias lo impiden, también a quienes viven de alquiler.

El espejo español: kits a la venta sin una categoría específica

La situación española presenta similitudes con la estadounidense. El autoconsumo se rige por el Real Decreto 244/2019, que distingue entre instalaciones sin excedentes (con un dispositivo que impide verter a la red) y con excedentes. Sin embargo, el texto no menciona los kits enchufables ni establece umbrales como los 800 W que citan algunas guías comerciales, y según estas no existe una categoría específica para ellos.

Eso no impide que estos kits se comercialicen ya en España. Las instalaciones sin excedentes, y las de hasta 15 kW con excedentes en suelo urbanizado, están exentas de permisos de acceso y conexión. La iniciativa estadounidense, si prospera en el futuro, podría servir de referencia para una regulación más clara de esta tecnología en otros países.