La contratación corporativa de renovables se quintuplica en el Sudeste Asiático y despierta el interés de la industria española
Los acuerdos corporativos de compraventa de electricidad limpia (PPA) en el Sudeste Asiático alcanzaron los 2,3 gigavatios (GW) en 2026, una cifra 5,6 veces superior a la del año anterior, según un informe de BloombergNEF (BNEF) encargado por la Asia Clean Energy Coalition (ACEC). El aumento, impulsado por cambios normativos en Malasia y Vietnam y por la expansión de los centros de datos, contrasta con las barreras regulatorias que persisten en países como Indonesia y Tailandia, donde la demanda empresarial de energía limpia sigue encontrando obstáculos.

La demanda corporativa se dispara
El volumen de PPA corporativos creció de forma exponencial en 2026, pasando de unos 410 MW en 2025 a los 2,3 GW actuales. Este crecimiento se atribuye en parte a las reformas regulatorias en Malasia y Vietnam, que han abierto el mercado a la contratación directa de electricidad renovable, y al auge de los centros de datos, que están generando una nueva fuente de demanda eléctrica en la región.
Según el informe de BNEF, en junio de 2026 el Sudeste Asiático contaba con 3,2 GW de capacidad informática operativa en centros de datos, mientras que los proyectos en desarrollo sumaban una capacidad diez veces superior. Este auge ha llevado a las previsiones de que la demanda eléctrica de los centros de datos en Malasia, Indonesia, Tailandia, Filipinas y Vietnam pase de apenas 13 teravatios hora (TWh) en 2025 a 100 TWh en 2035.
Barreras regulatorias y seguridad energética
A pesar del avance, el informe señala que las barreras regulatorias siguen limitando el despliegue de renovables, especialmente en Indonesia y Tailandia. Estos países mantienen restricciones que dificultan la firma de PPA y la compra directa de energía limpia por parte de las empresas. La región necesita invertir 3,4 billones de dólares entre 2026 y 2050 en renovables, almacenamiento y redes para descarbonizar su sector eléctrico, según el análisis de BNEF.
Hanh Phan, analista de BNEF y coautora del informe, subrayó que reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados no solo mejoraría la seguridad energética nacional, sino que también disminuiría la exposición a la volatilidad de los precios internacionales. "La guerra de Irán y las consiguientes interrupciones del suministro han demostrado que los sistemas eléctricos del Sudeste Asiático son vulnerables a las fluctuaciones de los precios del gas y el carbón", afirmó.
Minh Anh Nguyen, jefa de gabinete de ACEC, destacó que la demanda empresarial de energía limpia sigue aumentando en toda la región, especialmente a medida que las compañías avanzan hacia sus objetivos climáticos y de energía renovable para 2030. "Como centro estratégico de la fabricación mundial y de las cadenas de suministro, el Sudeste Asiático desempeña un papel fundamental para ayudar a las empresas a cumplir estos compromisos, al tiempo que impulsa el crecimiento económico regional", señaló.
Cinco prioridades regulatorias
El informe identifica cinco ámbitos de actuación para los reguladores de la región. El primero es abrir los mercados y las redes eléctricas a distintas modalidades de contratación de electricidad limpia. El segundo se centra en reforzar la transparencia y la credibilidad de las fuentes de electricidad y de sus atributos medioambientales. El tercero recomienda incorporar el principio de adicionalidad al diseño de las tarifas verdes de las compañías eléctricas y a la emisión de certificados de energía renovable, para garantizar que los mecanismos contribuyan a impulsar nueva capacidad de generación renovable.
El cuarto ámbito propone modernizar la regulación de las redes eléctricas para incentivar una gestión eficiente y aumentar la proporción de energía renovable en el suministro. El quinto y último se centra en desarrollar marcos interoperables de contabilidad y certificación para facilitar el comercio transfronterizo de electricidad.
Felix Kosasih, analista de BNEF y coautor del informe, explicó que una mayor proporción de la electricidad regional podría proceder de fuentes bajas en carbono si las autoridades facilitaran la compra directa de energía a los productores por parte de las empresas. "Esto podría romper el vínculo entre la expansión económica y el aumento de la dependencia de los combustibles fósiles importados, así como las emisiones asociadas a su consumo", señaló.
Nguyen advirtió de que la siguiente prioridad consiste en convertir los nuevos mecanismos en oportunidades de contratación viables, asequibles y financiables que permitan movilizar inversiones y satisfacer la creciente demanda empresarial.



