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Italia aprueba la ley que habilita al Gobierno a regular el regreso de la nuclear, con los SMR como apuesta

El Senado italiano aprobó este miércoles de forma definitiva la ley que habilita al Gobierno de Giorgia Meloni a desarrollar un nuevo marco normativo para la producción de energía nuclear, casi cuatro décadas después del cierre de las centrales del país a raíz del referéndum de 1987. La aprobación no supone la autorización para construir nuevas plantas, pero abre la puerta a un proceso regulatorio que el Ejecutivo confía en tener listo antes de fin de año y que sitúa las primeras instalaciones, basadas en pequeños reactores modulares, en torno a 2033-2034.

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(elperiodicodelaenergia.com)

Un marco regulatorio delegado en el Gobierno

El texto aprobado por el Parlamento italiano delega en el Ejecutivo la elaboración de las normas que deberán regular el conjunto del sector: desde la construcción y operación de las instalaciones hasta los procedimientos de autorización, la seguridad, el combustible nuclear, la gestión del combustible usado y de los residuos radiactivos, así como la creación de los organismos encargados de supervisar la actividad.

El ministro de Medio Ambiente y Seguridad Energética, Gilberto Pichetto Fratin, ha señalado que los decretos de aplicación deberían estar preparados antes de que termine el año, mientras que el Ejecutivo deberá elaborar también un programa nacional para el desarrollo de la energía nuclear y de la fusión. El propio Pichetto Fratin ha situado en 2033 o 2034 la posible entrada en funcionamiento de las primeras instalaciones nucleares, lo que evidencia que la aprobación parlamentaria constituye el inicio de un proceso de largo recorrido y no un retorno inmediato de la generación nuclear al sistema eléctrico italiano.

SMR y reactores avanzados: la nueva base tecnológica

El regreso de la energía nuclear se plantea sobre una base tecnológica diferente a la de las grandes centrales que operaron en Italia durante el siglo pasado. El Ejecutivo de Meloni pretende apostar especialmente por los pequeños reactores modulares (SMR) y por reactores avanzados (AMR), aunque buena parte de estas tecnologías todavía se encuentran en fases de desarrollo y no cuentan con una implantación comercial generalizada.

Las primeras centrales no llegarían, en el mejor de los escenarios, hasta la próxima década. La decisión del Gobierno llega en un contexto marcado por el incremento de la demanda eléctrica y por la preocupación por los costes energéticos y la dependencia de las importaciones. Según las últimas previsiones recogidas por ANSA, la demanda podría aumentar un 28% hasta 2035 y un 41% hasta 2040.

Complemento a las renovables y a la seguridad energética

La estrategia energética de Roma combina el desarrollo de nuevas instalaciones nucleares con una aceleración de las energías renovables. El Gobierno pretende incorporar alrededor de 80 GW de nueva capacidad renovable en los próximos cuatro años. Italia se ha marcado el objetivo de que las fuentes renovables alcancen el 39,9% del mix energético en 2030, frente al 20,5% registrado en 2025 y una previsión del 28% para este año.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha defendido que el país importa actualmente electricidad generada en centrales nucleares de los países vecinos pese a no disponer de generación atómica propia. "Hoy el Gobierno ha aprobado otra medida importante para garantizar una energía segura, limpia y de bajo coste", ha anunciado Meloni en referencia a la nuclear. El Ejecutivo también vincula el desarrollo nuclear a la descarbonización del sistema energético y al objetivo de reforzar la competitividad de la industria italiana.

El lastre de los residuos radiactivos y las críticas de la oposición

El regreso de Italia a la energía nuclear deja sobre la mesa uno de los problemas que el país arrastra desde su anterior etapa nuclear: la gestión definitiva de los residuos radiactivos. Italia lleva más de dos décadas tratando de localizar un emplazamiento para construir un depósito nacional destinado al almacenamiento de estos residuos. Hasta ahora se han identificado 51 áreas consideradas potencialmente adecuadas, pero todavía no se ha seleccionado una ubicación definitiva y el proceso continúa abierto.

Las organizaciones ecologistas italianas han cuestionado la estrategia del Gobierno y han puesto en duda que los pequeños reactores modulares puedan aportar una contribución significativa al sistema energético en el corto plazo, precisamente por encontrarse todavía en proceso de desarrollo y comercialización. La oposición política también ha cuestionado el calendario, los costes y la disponibilidad de las nuevas tecnologías. Desde la Alianza Verdes-Izquierda se ha señalado que las nuevas centrales no están todavía disponibles y que, mientras se desarrolla el programa nuclear, Italia seguirá dependiendo de otras fuentes para cubrir su demanda eléctrica.