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Una filial de Framatome adaptará su planta en Alemania para producir combustible nuclear para reactores de diseño soviético

La empresa Advanced Nuclear Fuels (ANF), filial del grupo francés Framatome, ha anunciado que adaptará su planta de Lingen, en el estado alemán de Baja Sajonia, para producir combustible nuclear destinado a centrales de diseño soviético en Europa del Este. La medida, que utiliza licencias y maquinaria rusas, ha generado controversia por la cooperación con Rosatom en plena guerra de Ucrania.

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(elperiodicodelaenergia.com)

Producción para cinco países de Europa del Este

Según ha informado la revista alemana Der Spiegel, ANF prevé suministrar combustible, a partir del próximo año, a centrales nucleares de Bulgaria, República Checa, Hungría, Eslovaquia y Finlandia. La planta de Lingen, situada en el norte de Alemania, será la encargada de producir estos conjuntos de combustible bajo licencia.

La compañía ya había solicitado en 2022 poder fabricar en cooperación con el ente estatal ruso Rosatom barras de combustible apropiadas para los reactores de construcción soviética. Framatome y TVEL, filial de Rosatom, han creado una empresa conjunta para esta fabricación bajo licencia. El combustible destinado a los reactores occidentales no puede utilizarse en centrales de diseño soviético, lo que explica la necesidad de esta producción específica.

La planta de Lingen fue objeto de escrutinio en 2024, cuando un grupo de expertos rusos en energía nuclear se desplazó hasta allí para ayudar a Framatome a modernizar las instalaciones, pese al aumento de las tensiones entre Rusia y la mayoría de los países europeos a raíz de la guerra de Ucrania.

Autorización controvertida en Baja Sajonia

El ministro de Medio Ambiente de Baja Sajonia, el político del Partido Verde Christian Meyer, concedió la autorización definitiva pese a las críticas locales y a su propia oposición al proyecto. Meyer calificó de "muy cuestionable" la empresa conjunta con Rosatom y advirtió de que podría perjudicar el apoyo a Ucrania.

La autorización se concedió sobre la base de una evaluación federal de seguridad realizada en febrero. Sin embargo, desde entonces el Gobierno alemán ha advertido sobre posibles ataques híbridos rusos, especialmente después de un intento de ataque con drones contra el aeropuerto de Leipzig, que las autoridades alemanas atribuyeron a Rusia.

"Que todo el Gobierno federal del canciller Merz acepte sin reparos la cooperación con la empresa nuclear rusa en Lingen y no vea ningún cambio en la situación de seguridad me irrita y me sorprende enormemente", declaró Meyer. El Ministerio Federal de Medio Ambiente ha señalado que la autorización debe concederse si se cumplen los requisitos legales, aunque ha subrayado que considera la cooperación problemática.

Reacciones y recursos judiciales

La organización ecologista BUND y la iniciativa antinuclear .ausgestrahlt han recurrido la autorización ante los tribunales y han anunciado que solicitarán medidas cautelares para impedir que comiencen los trabajos sobre el terreno antes de que se dicte una resolución judicial.

Alemania abandonó por completo la generación de energía nuclear y clausuró sus últimas centrales en 2023. Sin embargo, el proceso de abandono de la energía atómica no abarcó todos los usos de la tecnología nuclear y permite que continúe la producción de combustible en Lingen.

Dependencia de Rusia y sanciones europeas

Los defensores del proyecto sostienen que reforzará la seguridad del suministro para las centrales de Europa del Este, que dejarían de tener que comprar combustible directamente a Rosatom. Sus detractores, sin embargo, ponen en duda que la iniciativa vaya a reducir realmente la dependencia de Rusia.

La compañía rusa también ha quedado fuera de las sanciones de la Unión Europea contra Rusia, ya que su aprobación requiere el respaldo unánime de los 27 Estados miembros y, hasta ahora, no se ha alcanzado un acuerdo.