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Bruselas abre expediente a los 27 por no aplicar las reglas contra la contaminación industrial

La Comisión Europea ha abierto un procedimiento de infracción contra los 27 Estados miembro de la UE por no haber incorporado plenamente a sus legislaciones las nuevas reglas comunitarias para reducir la contaminación industrial y ganadera. El plazo expiró el pasado 1 de julio y ningún país completó la transposición a tiempo.

Fotografía que ilustra la noticia: Bruselas abre expediente a los 27 por no aplicar las reglas contra la contaminación industrial
(elperiodicodelaenergia.com)

Una infracción que alcanza a todos los Estados miembro

El Ejecutivo comunitario ha anunciado el envío de una carta de emplazamiento a cada uno de los Veintisiete, un primer paso formal dentro del procedimiento sancionador. La decisión llega después de que ningún Estado miembro comunicara dentro del plazo la aplicación completa de la directiva que endurece las obligaciones para reducir la contaminación procedente de actividades industriales y ganaderas.

Fuentes del Ejecutivo comunitario indican que los países disponen ahora de dos meses para responder a la carta, completar la incorporación de la normativa a sus legislaciones y comunicar las medidas adoptadas. Si las respuestas no se consideran satisfactorias, Bruselas podría avanzar a la segunda fase, con el envío de un dictamen motivado, antes de decidir si lleva el caso ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Este expediente afecta a un total de 50.000 instalaciones industriales en toda la UE, que quedan sujetas a requisitos más estrictos para limitar su impacto sobre la salud y el medio ambiente. La norma actualiza el marco que estaba en vigor desde 2010 y amplía el número de instalaciones afectadas, incluyendo explotaciones ganaderas que hasta ahora quedaban fuera del ámbito de aplicación.

Nuevas obligaciones y más protección para los ciudadanos

La directiva que los Estados miembro debían incorporar introduce cambios sustanciales en la regulación de las emisiones industriales. Entre las principales novedades figura la obligación de utilizar las mejores técnicas disponibles en todos los sectores afectados, un requisito que ya existía pero que ahora se refuerza con criterios más exigentes.

Además, la normativa limita el uso de sustancias químicas peligrosas en los procesos industriales y amplía la lista de instalaciones que deben cumplir con estas reglas. Este punto afecta directamente a sectores como la química, el cemento, el acero o la ganadería intensiva, que deberán adaptar sus procesos para reducir emisiones contaminantes.

El texto legal también refuerza los derechos de los ciudadanos. Por primera vez se reconoce de forma explícita la posibilidad de reclamar indemnizaciones por daños a la salud provocados por contaminación ilegal. Esto supone un cambio relevante, ya que las víctimas de la contaminación industrial dispondrán de una vía legal más clara para exigir responsabilidades económicas a los operadores que incumplan la normativa.

Un retraso generalizado que abre la puerta a sanciones del TJUE

El hecho de que los 27 Estados miembro hayan incumplido el plazo de transposición no tiene precedentes en este ámbito normativo y refleja las dificultades que están encontrando los gobiernos para incorporar una directiva especialmente compleja desde el punto de vista técnico y administrativo.

El procedimiento de infracción que ahora se abre no implica una sanción económica inmediata, pero puede llegar a tener consecuencias financieras. Si el Tribunal de Justicia de la UE determina que un país ha incumplido sus obligaciones, podría imponer una multa a tanto alzado o una penalización periódica. El caso sigue ahora la hoja de ruta estándar de las infracciones comunitarias: carta de emplazamiento, posterior dictamen motivado y, en última instancia, recurso ante el TJUE.

Para el sector industrial español, la demora en la transposición deja un periodo de incertidumbre normativa. Las empresas que operan en sectores regulados por esta directiva deberán estar atentas a cómo las comunidades autónomas y el Gobierno central resuelven la incorporación de estas reglas en los próximos meses, con especial atención a los plazos de adaptación y a los nuevos requisitos técnicos que tendrán que asumir las instalaciones.