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Germanwatch insta al Triángulo de Weimar a blindar la descarbonización de la UE antes de las elecciones de 2027

La organización Germanwatch ha instado a los gobiernos de Francia, Alemania y Polonia a aprovechar los meses previos a las elecciones nacionales de 2027 para asegurar los avances clave de la agenda climática y energética de la Unión Europea. En un informe difundido esta semana, la ONG subraya que estos tres países, que concentran casi la mitad de las emisiones comunitarias, comparten la responsabilidad de liderar una transición justa hacia la neutralidad climática, y pide que actúen antes de que el ciclo electoral limite su margen de maniobra.

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(elperiodicodelaenergia.com)

Margen de maniobra antes de los comicios

El Triángulo de Weimar, formado por Francia, Alemania y Polonia, afronta elecciones nacionales en los próximos meses. Según Germanwatch, los gobiernos de estos países deberían aprovechar la ventana actual para impulsar reformas cruciales a escala europea, especialmente en la política de clima y energía. "Los gobiernos del Triángulo de Weimar deberían actuar ahora, mientras todavía tienen margen de maniobra antes de las elecciones, para marcar el rumbo y garantizar que la política climática de la UE siga avanzando en la dirección prevista", declaró Sylwia Andralojc-Bodych, responsable de política climática de la UE en la ONG, citada en el informe.

La alianza regional, que agrupa a los tres países, está llamada a ejercer un papel determinante: juntos son responsables de casi la mitad de las emisiones de la UE y representan una parte sustancial de su población. Germanwatch subraya que esa posición les otorga una responsabilidad compartida en la construcción de una transición resiliente y justa hacia la neutralidad climática, un objetivo que depende en buena medida de su capacidad para impulsar políticas ambiciosas en Bruselas antes de que los procesos electorales nacionales compliquen los acuerdos.

Los ministros de Medio Ambiente de los tres países tiene prevista una nueva reunión el próximo 29 de septiembre, lo que podría servir de escenario para coordinar posiciones y acelerar los trabajos pendientes en el marco comunitario.

El ETS, en el centro de las reformas

La UE ha comenzado a reformar su marco de política climática y energética para alinearlo con el nuevo objetivo de reducción de emisiones para 2040. La reforma del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (EU ETS) es uno de los ejes centrales de este proceso. La Comisión Europea propone adaptar el mercado del carbono para alcanzar el nuevo objetivo de recortar un 90% las emisiones en 2040, y también convertirlo en una herramienta capaz de movilizar más inversión hacia la descarbonización industrial, especialmente en sectores como la electrificación y la industria limpia.

Germanwatch advierte de que la reforma debe garantizar unos precios del carbono previsibles, de modo que las empresas tengan confianza para invertir en electrificación, hidrógeno y mejoras de eficiencia energética. En su informe, la ONG pide que el límite máximo de emisiones se reduzca al ritmo establecido por la legislación vigente hasta 2035, sin seguir las propuestas de la Comisión Europea para flexibilizar el sistema. La organización considera que esa flexibilización podría socavar la señal de inversión a largo plazo que necesitan los mercados.

La reforma del ETS se discute en paralelo a la negociación del próximo presupuesto plurianual de la UE, lo que añade complejidad a un calendario ya denso de reuniones entre los Estados miembros y el Parlamento Europeo.

Precios del carbono y fondos, bajo vigilancia

La organización también reclama que los tres países coordinen una posición común sobre el uso de los ingresos procedentes del régimen de comercio de emisiones. Germanwatch insta a "evitar que estos fondos sean absorbidos por los presupuestos generales y garantizar que sigan destinados a objetivos climáticos e industriales". El destino de los ingresos del ETS es clave para financiar la descarbonización, y su posible desvío a partidas generales podría frenar las inversiones en sectores como la electrificación o las renovables.

Junto a esta exigencia, la ONG pide a los gobiernos del Triángulo de Weimar que garanticen que la UE siga estableciendo objetivos nacionales de reducción de emisiones. Esos objetivos se aplican actualmente a sectores no cubiertos por el comercio de derechos de emisión, como el transporte, los edificios o la agricultura. Mantenerlos es visto como un instrumento esencial para que los países actúen sobre las fuentes de emisión que aún escapan del mercado de carbono.

El contexto político es delicado: las próximas elecciones en Francia, Polonia, Italia y España podrían estrechar el margen de actuación de los gobiernos actuales. El investigador sénior de Carnegie Europe, Stefan Lehne, citado en el informe, apunta que estas elecciones podrían convertirse en "una prueba decisiva para la capacidad de resistencia de la UE" frente a los partidos críticos con la transición energética y climática, que aumentan la presión sobre los ejecutivos.