Las redes, la demanda y la seguridad marcan la nueva fase de la transición energética en España
España ha entrado en una nueva fase de su transición energética en la que el reto ya no consiste únicamente en seguir aumentando la generación renovable. La prioridad pasa ahora por conseguir que las redes acompañen el crecimiento de la generación y de la demanda, reforzar la seguridad del sistema eléctrico y convertir la ventaja renovable del país en competitividad industrial.

KPMG y Endesa: seguridad de suministro, demanda y redes como ejes
El IV Foro de Transición Energética, celebrado este jueves en la sede de KPMG en Madrid, reunió a representantes de las principales compañías energéticas, administraciones y agentes del sector. En la apertura, Eduardo González, socio responsable de Energía y Recursos Naturales de KPMG, y Juan José Alba, director de Regulación de Endesa, situaron los retos del sistema: desde la seguridad de suministro hasta la necesidad de acelerar las inversiones en redes y el crecimiento de la demanda eléctrica.
González contextualizó la transición en un escenario internacional marcado por una mayor incertidumbre geopolítica, la competencia industrial entre Estados Unidos y China, la transformación de las cadenas de suministro y el rápido desarrollo de tecnologías como la inteligencia artificial, los centros de datos, el almacenamiento o el hidrógeno renovable. Defendió que la energía ha dejado de ser únicamente una cuestión de costes y sostenibilidad para convertirse también en un factor de competitividad, seguridad económica y autonomía estratégica.
Según los datos expuestos por el responsable de KPMG, la eólica y la solar han pasado de sumar 48 GW en 2018 a superar los 95 GW a finales de 2025. Además, el gas, que marcaba el precio de la electricidad durante el 52% de las horas en 2021, lo hizo únicamente en el 9% de las horas durante los primeros meses de este año. Para González, este avance demuestra el papel de la eficiencia energética y las renovables como protección frente a la volatilidad de los mercados, pero el crecimiento de la generación plantea nuevos desafíos relacionados con las redes, la electrificación y la capacidad del sistema para absorber toda esa energía.
Endesa reclama acelerar redes y electrificación, y alerta del coste de la operación reforzada
Juan José Alba, director de Regulación de Endesa, situó los desafíos en tres grandes ámbitos: seguridad de suministro, demanda y electrificación, e infraestructuras de red. Señaló que el sector todavía está trabajando en las consecuencias del apagón y en las medidas necesarias para mejorar la operación del sistema. En este sentido, destacó la necesidad de avanzar en la reforma del control de tensiones y abandonar cuanto antes la actual operación reforzada, que tiene un coste de alrededor de 22 euros por megavatio hora, una cifra relevante en un momento en el que el precio de la energía continúa siendo una preocupación para hogares e industria.
Alba también reclamó acelerar la puesta en marcha del mercado de capacidad, necesario para garantizar la existencia de generación firme y mecanismos de gestión de la demanda capaces de aportar flexibilidad al sistema. Sobre la demanda, afirmó: "Hemos hecho muy bien los deberes en generación, pero todavía no hemos hecho los deberes en relación con la demanda". Reclamó terminar con la discriminación que, en su opinión, continúa sufriendo la electricidad frente a los combustibles fósiles y generar las condiciones necesarias para acelerar la electrificación.
El responsable de Endesa cuestionó que determinadas propuestas regulatorias puedan actuar como un freno a la llegada de nueva demanda, especialmente en el caso de los centros de datos, y defendió que España debe aprovechar la generación renovable que actualmente no puede utilizarse plenamente. En cuanto al acceso a la red, advirtió de que España no puede acostumbrarse a considerar la capacidad de conexión como un recurso permanentemente escaso y reclamó una planificación "mucho más dinámica" que permita atender las nuevas solicitudes. La normativa de acceso flexible y los recientes cambios en los planes de inversión abren una nueva etapa, pero ahora el desafío consiste en acelerar su aplicación y combinar una utilización más eficiente de las redes existentes con la construcción de las infraestructuras necesarias.
IDAE: fondos europeos, hidrógeno y una planificación de 17.000 millones
Miguel Rodrigo, director general del IDAE, defendió el papel de los fondos europeos y del Plan de Recuperación en la aceleración de la transformación energética española, desde el hidrógeno renovable hasta el autoconsumo, la movilidad eléctrica o la creación de nuevas cadenas industriales. En el caso del hidrógeno renovable, señaló que se han movilizado alrededor de 3.000 millones de euros de dinero público mediante diferentes instrumentos, entre ellos proyectos pioneros, cadenas de valor, subastas e iniciativas importantes de interés común europeo.
Rodrigo puso el acento en la necesidad de recuperar capacidad industrial en Europa y citó proyectos apoyados, como una iniciativa de fabricación de lingotes y obleas para paneles fotovoltaicos en el puerto de Gijón, con 200 millones de euros de apoyo, y una fábrica de baterías en Navarra, con 80 millones. En autoconsumo, explicó que el Plan de Recuperación ha movilizado 2.000 millones de euros, con más de 250.000 beneficiarios y más de 9 GW de autoconsumo instalados en España.
Sobre las redes, Rodrigo explicó que la nueva planificación eléctrica contempla más de 17.000 millones de euros, con 6.700 kilómetros de nuevas líneas, más de 8.000 kilómetros repotenciados, 193 subestaciones y 791 nuevas posiciones. El proceso ha recibido más de 2.500 alegaciones, y el responsable del IDAE defendió que las inversiones deben realizarse de forma eficiente, teniendo en cuenta que su coste termina repercutiendo sobre los consumidores a través de los peajes.
Madrid pide acompasar la red al crecimiento de la demanda y apoya la nuclear
El cierre del foro corrió a cargo de Carlos Novillo, consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid, quien trasladó la perspectiva de una región cuyo crecimiento económico y demográfico está generando nuevas necesidades energéticas. Novillo señaló que Madrid supera ya los siete millones de habitantes y que la región afronta el reto de acompañar ese crecimiento sin que la Administración se convierta en un freno para la actividad económica.
En materia energética, destacó la evolución del autoconsumo, que ha pasado de unas 370 instalaciones en 2018 a más de 55.000 en la actualidad. Esta vía es especialmente relevante en Madrid, donde alrededor del 50% del territorio está protegido y las posibilidades de desarrollar nueva generación son más limitadas.
Sobre las redes, Novillo indicó que la región cuenta actualmente con alrededor de 5 GW de potencia de consumo, mientras que las peticiones para los próximos años superan el doble de esa capacidad. El problema afecta no solo a nuevas actividades económicas, sino también a proyectos urbanísticos: existen más de 60.000 viviendas cuyo desarrollo puede quedar condicionado por la disponibilidad de capacidad y por la planificación de las redes eléctricas. Reclamó acelerar la planificación y reducir los tiempos administrativos para que las inversiones puedan ejecutarse con mayor rapidez: "Al final es un problema también de velocidad".
El consejero madrileño también defendió la continuidad de la generación nuclear más allá de los calendarios inicialmente previstos y destacó la reciente decisión sobre Almaraz. Añadió que la Comunidad seguirá reclamando que se analice la situación del resto de centrales en función de las necesidades del sistema. Como ejemplo de la estrategia energética regional, puso el caso del Canal de Isabel II, que ya supera el 80% de autosuficiencia energética y cuenta con una planta pionera de producción de hidrógeno a partir de agua regenerada. La Comunidad de Madrid ha movilizado además hasta 750 millones de euros en actuaciones vinculadas a la transición energética, entre ellas autoconsumo, eficiencia y movilidad eléctrica.



