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La generación detrás del contador se abre paso en Europa ante los plazos de conexión de hasta 15 años

Un documento conjunto de la gasista Centrica y el fabricante de pilas de combustible Ceres Power sitúa los plazos de conexión a la red en Europa entre tres y quince años, según el país. Esa horquilla, publicada por El Periódico de la Energía, cuestiona la velocidad de la electrificación y empuja a la generación eléctrica detrás del contador como solución para la demanda de centros de datos e industria.

Fotografía que ilustra la noticia: La generación detrás del contador se abre paso en Europa ante los plazos de conexión de hasta 15 años
(elperiodicodelaenergia.com)

Plazos de conexión: de Italia a Alemania y el Reino Unido

El informe de Centrica y Ceres Power, al que ha tenido acceso El Periódico de la Energía, compara los tiempos de espera para nuevos proyectos eléctricos en varios mercados europeos y en Estados Unidos. Italia es el país con menor demora, con unos tres años, gracias a la infraestructura de distribución de Enel. En el extremo contrario se sitúan el Reino Unido y Alemania, con plazos que van de los diez a los quince años en el primer caso y de siete a quince en el segundo.

Estados Unidos, pese a ser el líder en crecimiento de centros de datos, también sufre demoras: entre cuatro y siete años para lograr la conexión. Para descongestionar las listas de espera, varios estados están endureciendo las condiciones de interconexión.

El dato tiene una lectura directa para la industria: los plazos condicionan qué tecnología de generación resulta viable. Mientras un reactor modular pequeño (SMR) puede tardar entre siete y diez años en conectarse, una pila de combustible puede estar operativa en menos de doce meses. Un centro de datos (hyperscaler) se construye en uno o dos años. Los ciclos combinados, con un plazo de hasta siete años, se alinean con las demoras que reportan los fabricantes de turbinas de gas.

De infraestructura de contingencia a pilar de la IA

Históricamente, las instalaciones detrás del contador se diseñaban como respaldo para interrupciones breves: grupos electrógenos diésel o cogeneración de emergencia. El documento deja claro que esa función ha cambiado. Ahora se está convirtiendo en un componente esencial de la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial, y los estudios citados prevén un crecimiento sostenido de la generación in situ durante la próxima década, con un peso creciente de los sistemas alimentados por gas y de las pilas de combustible.

El siguiente paso es la descentralización real de la producción eléctrica. No se trata solo de co-ubicar generación con parques eólicos o solares en operación, sino de instalar nuevas unidades dentro de las propias instalaciones de los consumidores. El documento menciona a los hyperscalers, pero también a la fabricación avanzada, la producción de semiconductores, los hospitales, la industria electrificada y las infraestructuras nacionales críticas.

La nuclear avanza, pero no resuelve el corto plazo

El texto también recoge el despertar nuclear en Europa: Suecia ha dado un paso con un proyecto de hasta 440 MW de pequeños reactores modulares, Francia ha autorizado los trabajos preparatorios para dos nuevos EPR2, y Países Bajos ha encargado a EDF y Westinghouse los estudios de diseño de sus futuras centrales.

Sin embargo, el documento subraya que estas iniciativas no resuelven por sí solas las necesidades de calidad y fiabilidad del suministro ni el problema de los plazos a corto plazo. El refuerzo de la red, la inversión en renovables y la nuclear siguen siendo prioridades, pero los programas que requieren años o décadas no pueden respaldar decisiones de inversión que deben cerrarse en cuestión de meses.

Ese desajuste temporal es el que está impulsando la generación detrás del contador. Al situarse cerca de los puntos de consumo y quedar al margen de las listas de espera de interconexión, emerge como la solución para mantener el crecimiento económico mientras la infraestructura del sistema se pone al día.

22,5 GW de demanda de IA en EEUU se cubrirán con generación in situ

La consultora estadounidense Enverus estima que 22,5 gigavatios de la nueva demanda eléctrica de la IA en Estados Unidos serán cubiertos mediante instalaciones detrás del contador entre 2026 y 2030. Esa cifra equivale a cerca del 36% de toda la capacidad de centros de datos cuya incorporación está prevista en el país en ese periodo.

La generación in situ, especialmente las pilas de combustible, también responde a otras restricciones de los centros de datos: el consumo de agua y la contaminación acústica. Según el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley (LBNL), estas instalaciones consumieron aproximadamente 66.000 millones de litros de agua en 2023, un dato que evidencia la creciente importancia del agua en la operación de la IA.

El conflicto europeo: descarbonización frente a crecimiento

El documento plantea un conflicto de fondo en Europa: las prioridades de descarbonización chocan con el crecimiento económico que podrían traer estas nuevas industrias. La red a largo plazo y la inversión en renovables y nuclear son necesarias, pero no atienden la demanda inmediata de calidad, fiabilidad y plazos.

Cuando las instalaciones no pueden ponerse en marcha en los calendarios previstos, el capital se desplaza a otros mercados, los empleos se trasladan y el crecimiento económico de la zona se retrasa. En ese escenario, la generación detrás del contador aparece como una herramienta para no perder la carrera de la electrificación y la IA, aunque obliga a repensar el diseño del sistema eléctrico y las políticas de conexión.